El lugar donde he sido mandado a vivir sin ninguna experiencia previa en el medio de la más huérfana inconstancia. El que me obliga a tomar por sorteo hasta la más inocente de mis decisiones, como la de creer en la más pálida idea...

noviembre 18, 2005

Intima ficción

Todavía no estás levantado, pero tampoco puede decirse que estés dormido. Estás gravitatoriamente depositado sobre la piel textil que protege el colchón, pero la cabeza que es lo que importa no se ha desinstalado todavía del estado larval, latente, desconciente, fronterizo, imberbe y discapacitado. Son maneras de hacerse reaccionar, de sacudirse la conciencia, con ciencia y con magia negra imbricadas en fogonazos de aturdimiento, en lentejuelas rescatadas de trajes de fiesta de fin de curso que tu hermanita abandonó en aquel cajón. Una posibilidad que se concreta es meterse en la ducha de agua helada, el hada que se corporiza como muñequita asexuada primero, como niña angelical mezcla de ángel de la guarda y virgen de estampita, pero que el bruto olor a mujer que despide el estarle cerca la transforma en manjar para el más sufriente apetito fornicador insatisfecho. Pero toda ansiedad está condenada a no sostenerse más que hasta su instantánea bifurcación, es este un mundo de transfiguraciones arbitrarias donde nada se deja retener, donde todo se esfuma de solo presentirlo. Presente en sucio y pasado en limpio, pluscuánperfecta matricería de ayeres y hoyes indiferenciados que objetan toda felicidad de afirmación, balancean el placer como si lo dejaran flotar por no saber ahogarlo, por una especie de santa inocencia de la oscuridad que jugando de local no luce mortuoria sino felina y fértil. El ruido es el enemigo más respetado, porque sabemos que nos puede quitar este mundo cuando quiera, nos puede hacer orinarnos de cerveza barata creyendo que nos estamos eyaculando dentro de una reina. El ruido es autoritario, ya lo denunciaste mil veces, y viola la libertad de silencio. El sueño, el dormir, el embotamiento natural, es un simulacro de muerte sucesiva, una función diaria de tragicomedia gratuita.

Deshelar mañanitas entre mates y amarguras. Encender hornallas y tirar el fósforo a cualquier parte. Entre galleguitas y galletitas, entre tetitas chupables y blandengues ortos deformables por el tiempo. Apenas sin lavar la taza beberse la huella del café de ayer, dejarse sorprender de nuevo por la pegajosa velocidad de renovación del vencimiento de tu carne. La consigna que se rescata es aprender a obrar, aprender a masacrar la duda, humillar a la postergación. Obrar en ayunas es contradecir la posibilidad de renunciar, obrar sin haberse lavado la cabeza es rendirse de nuevo y sin más condiciones que las mismas de ayer. Tapar el pozo con tierrita suelta, consumir los años como horas, pero saber sacarle el jugo a esa estrecha franja aprovechable entre la ficción y la obediencia. Esa carnecita al borde del hueso.

El te bastante caliente ya está sobre la mesa, insípido, inodoro y absurdo, y al menos tenemos ganada ya una buena frase para cuando nos toque dar las disculpas absolutas. Podrán reprocharnos no haber sido más competitivos, podrán juzgar nuestras pasiones y nuestros terrores, podrán compadecernos por nuestro pronto olvido, pero quién podrá negar que hemos obrado según nuestra más íntima ficción.


“Ojalá sueñes que tu pene
es ese bomberil extintor capaz
de lanzar esa blanca espuma
que todos los fuegos apaga

Que todos los fuegos apaga….”

noviembre 16, 2005

Amenazas, intimaciones y juicios

Amenazas e intimaciones

La comunidad blogueril anduvo sacudida estos días por el Zicarelligate originado cuando la gente del blog P.U.T.O dio a conocer la intimación -o intimidación- que recibieran de parte de este asesor cultural de la Patricia Bullrich. La reacción de varios blogs fue muy rápida y tan intensa que el propio intimador terminó retractándose y aprovechando la volada para confesar su inclinación sexual. Ojalá termine abriendo un blog, sería un lindo final. Las reacciones en este caso mostraron un más que saludable espíritu de cuerpo en los bloggers, lo que en tiempos donde rigen los más pétreos egoísmos, no es un dato menor. Más allá de que entienda y comparta a veces el exabrupto de algunos insultos, lo que no me gusta es cierta carrera contagiante a la demonización del ocasional personaje vituperado que se da en estos casos. Por ejemplo, si yo me hubiera dejado ganar por la tentación de un desborde temperamental hubiera escrito de este tal Zivarelli cosas como “tilingo y matoncito de cuarta”, “ pseudo-neoliberal gay de décima”, “trepadorcito de baja estofa que ante el vacío de militancia de un partiducho derechoso condenado a la más inoperante minoridad se supo acomodar en ese absurdo puesto de asesor cultural, y pretende con eso ganar puntos antes su jefa con eso de que ‘los intimé a estos del blog, je, je,’ ". Pero no lo escribí. En cambio prefiero reflexionar más en frío sobre la cuestión.

Las demonizaciones y descalificaciones automáticas y reflejas “ en espejo” no son buenas consejeras, ya que al final si se las usa indiscriminada y desproporcionalmente, terminan agrandando a los enemigos, y lo que es peor, provocando ulteriores solidaridades de amigos y de infiderentes hacia ese enemigo, que de otra forma no se generarían. Además de peleas y discusiones entre amigos, que es peor que peor aún.

De acuerdo con Massei, amenaza judicial es una expresión desafortunada. No se puede considerar como amenaza el anuncio de que un ciudadano va a hacer uso de sus derechos civiles. Es un contrasentido, que una persona le anuncie a otra que va hacer uso de sus legítimos derechos bajo una normativa jurídica democrática común es una situación de plena convivencia. Lo que si introduzco es una distinción donde me acerco a la posición de los demás: existen casos donde el anuncio del ejercicio de estos derechos, que no pueden ser en sí una amenaza, son usados como amenaza, lo que los transforma en tales. Sucede todo el tiempo y hay gente que así lo hace como práctica de apriete habitual. Se apela a recursos como la carta documento, la nota, la intimación, la llamada, etc, con el fin de amenazar y amedrentar políticamente a los demás, aprovechándose del miedo, la indefensión e inexperiencia del otro. No se trata de una acción fundada en un deseo evaluado de obtener justicia, sino una mera operación rutinaria de coacción psicológica, muy popularizada en Argentina en todas partes, desde la DGI que nos acosa a exhortaciones al cadalso si no pagamos en término o estos chantapufis de comité que acostumbran a hacer sentir el rigor de sus influencias. Y esto si me parece que fue lo que ocurrió en este caso, lo que es totalmente condenable y abominable. Aunque lo bueno de esto, si es que hay algo bueno, es que este tipo haya sentido que la publicación en un blog era importante.

Pero sucede que la gente de P.U.T.O sacó la solicitada, el objetivo de Zicarelli se cumplió aparentemente, un blog tuvo que modificar su contenido, por eso más vale pensar en esas consecuencias antes que seguir puteando. Hace tiempo escribí algo al respecto, los bloggers somos aficionados a la expresión ejerciendo en un medio impersonal el derecho constitucional de publicar nuestras ideas, y como tales estamos en pelotas legalmente, no tenemos asesores ni experiencia ni estructuras de editoriales que nos avalen, ni sabemos tampoco a todo lo que nos podemos exponer con lo que publicamos. No se trata de salir a hacer gala de valentías o de me “chupa un huevo”, sino de estar preparados para no caer bajo la garra de estas carroñas. Les pasó a unos amigos de un pueblo cercano que pusieron hace unos años una FM con esa onda de hacerse los machos bravíos “tenemos bolas y nos bancamos decir lo que se nos canta” , “Acá estamos, que nos vengan a buscar” y al año quedaron en pelotas, con la radio embargada y casi van presos por decir boludeces no se de quién, y todo por no contar con la más mínima preparación. Si te vas a meter a pelear hay que saber que alcance tienen las armas del enemigo, el cementerio está lleno de héroes al pedo y de pobres gauchos víctimas de su ingenuidad. Ojalá algún día los bloggers contemos con la debida asesoría legal.

Varios insinuaron que una hipotética acción en este caso de P.U.T.O versus Zicarelli no tiene el más mínimo sustento jurídico, yo también lo creo así pero no soy abogado y bueno sería saberlo de boca de algún especialista. Recuerdo a la revista Humor de los 80, que aparte de sufrir el apriete físico del proceso, su director pasaba más horas en Tribunales contestando demandas por calumnias e injurias que dirigiendo su revista, y era un medio gráfico de cierta entidad económica-empresarial que contaba con abogados asesores. Que queda para muchos blogger por ejemplo que sólo pretenden hinchar las pelotas por Internet.



Juicio

Más allá de lo que rodea al caso Cromañón, que daría para cientos de posts por lo vasto y complejo de los temas y las implicancias que se suscitan, vivimos el caso de un político como Ibarra, un verdadero afortunado de la política, que agotó el usufructo y explotación de condiciones externas que nada tenían que ver con su capacidad propia de generar adhesión. Primero su condición de “anti-demonio” frente a Macri, exacerbada hasta el extremo más abusivo a través del ejercicio de la falsa opción. El “Es Macri o Yo” le proporcionó infinidad de votos ajenos y le permitió gozar de una especie de “salvoconducto de impunidad política” ante cualquier inoperancia o tropelía de su gestión. En segundo término, fue gozar de otras “extras” como la protección, asistencia, cuidado, manutención y becado de parte del gobierno nacional. Pero tanta prédica vacía y ciega por su salvación unipersonal, terminó agrandando a Macri en las preferencias del electorado, trayéndole votos que antes no tenía, e instalando costos que perjudican todo el arco ideológico de centro izquierda que supuestamente él representa. En este caso, que le toque ir a juicio político me parece totalmente normal y saludable, ya que sus responsabilidades son políticas, y si la comisión halló suficientes elementos –entre las habilitaciones truchas y otras graves anomalías- como para llevarlo a juicio, pues que se dirima su suerte gobernante en este ámbito. Me resultan llamativas tantas voces de la prensa instalando teorías delirantes como el “golpismo” para ejercer el enésimo intento de victimizacíon que pueda salvarlo una vez más. Es inadmisible que haya tanta preocupación por el costo político que pueda pagar un simple y vulgar personaje más del fracasado “frente de la ineptitud y la corrupción”, ante el costo en vidas que pudieron haberse pagado de probarse sus supuestas negligencias y contubernios.

Hay algo peor en los políticos argentinos que su corrupción, su doble discurso y sus traiciones: lo duros y porfiados que son para reconocer la caída y darse por vencidos, vamos viejo, cuesta tanto mirarse al espejo y decir “fuiste loco!”.

Actualización 17-11-05:
Dos miradas interesantes del caso Ibarra: una periodística, y la otra simplemente desopilante.

noviembre 14, 2005

El pensamiento experimental

El miedo al error

Pareciera que en toda disciplina creativa es bien vista la experimentación, menos en el pensamiento. En torno a él sobrevuela una obligación inexcusable de pensar sólo conclusiones acertadas, verificadas, pasadas en limpio y ataviadas para su presentación bajo las cámaras de una publicación. Como buen tradicionalista, quizá un pseudo-revolucionario de las tradiciones, no me voy a privar del gusto de escribir una frase de difusión. Así que imaginen que ven un cartel enorme y las negritas son las luces de neón:

Es incapaz de crear un pensamiento propio aquel que sólo quiere demostrar que no está equivocado.

Quitarse la obsesión por el resultado suele ser una herramienta colosal para cualquier tipo de expresión, nos acerca a la fruición expansiva, a la ruptura de lo esperado y de lo previsible. Conviniendo que experimentar no debiera entenderse como sinónimo de improvisar –cosa que sucede a menudo sobre todo en música-, el campo del pensamiento necesita como ninguno de la experimentación para sacudir su tendencia a la inmovilidad y la repetición eternas.


En la literatura

Evitar riesgos es como en todo arte una sepultura paulatina de la creatividad y la innovación, es la tumba anticipada de los nacimientos. La literatura, supuestamente el máximo ámbito albergante de las experiencias del lenguaje revelantes y reveladoras, a la vez que exentas de ataduras metodológicas y estructurales, está rodeada sin embargo de una luctuosa compulsión a la versión corregida. El producto final pareciera proporcionar una necesaria dosis de elemental consumación, de “objetuación” básica para preservar al hecho literario de la contradicción y la dispersión irreconstruible. Sin embargo, tanta preocupación por el objeto terminado puede que contribuya negativamente a la calidad del resultado creativo, toda vez que es motivador de férreas y compulsivas auto-correcciones y autocensuras del autor que pueden privarnos de deliciosos hallazgos.

Ahora bien ¿Alguien dentro de la literatura publicaría un libro con la salvedad de que se trata de textos experimentales? Los experimentos no se publican hasta que hayan sido debidamente “probados”, ese el fuerte mensaje de la ciencia positiva y del mercado de negociación, donde las correcciones más obsesivas y rigurosas que se puedan, suponen siempre una garantía de obtener el máximo “valor” de dicha “obra”. El horror de que vea la luz una versión en borrador o sin corrección, es precisamente ese riesgo de desvalorización.


La ciencia encadenada

La fatiga mental que produce el enorme peso del conocimiento preexistente es una pesada mochila que extenúa cualquier virginal ansiedad de producción, sumado a los consejos de malos maestros que aseguran que para poder escribir algo hay que leerse a todos los que escribieron antes que uno, como si se tratara de una carrera de postas. La ciencia - una vez más pobre, y van…- tiene la culpa, con esa mierdosa ley de que su verdad es una sucesión de enmiendas a los errores anteriores, lo que nos dice que si no descubrimos algún error en lo antecedentemente pensado por otros, más vale nos ahorremos el trabajo de pensar. La sucesiva supresión de errores no es la verdad ni puede ser el objeto final del pensamiento. La ciencia está obligada por el imperativo de su método a aceptar como verdad la última versión que se demuestra correcta. La verdad científica sería así la mentira todavía no descubierta, hecho que posee su connotación positiva al sostener la sabia idea de que toda verdad aparente puede ser susceptible de refutación, pero que conlleva el aspecto negativo de establecer una excesiva dependencia de la herencia establecida. El pensamiento no necesariamente científico – al que podríamos llamar de cualquier modo: filosófico, literario, artístico- sería un pensamiento que no se propone renunciar a toda operación de lógica argumental para convertirse en orgía de la arbitrariedad conceptual, sino que rescata de la ciencia algunos de sus instrumentos comunicacionales pero que cuestiona sobre todo el destino de corrección sucesiva de una misma idea original que su método supone, el pensamiento como una enésima pasada en limpio de lo precedente.

Un pensador donde se puede encontrar una mirada compatible a este esquema es Niestzsche, cuyo modo de ejecutar el pensamiento rescataba su condición experimental, alejándose de los modelos de sistemas filosóficos tradicionales. Su obra se expresa mayormente en resúmenes, aforismos, trozos sin conexión aparente más relacionados con la literatura y no a los sistemas filosóficos.

"El pensamiento experimental no desea persuadir, sino inspirar, inspirar otro pensamiento, poner en marcha el pensamiento. Las convicciones son los enemigos de la vida más peligrosos que las mentiras"

El pensamiento de Nietzsche no presentó un "sistema" de ideas cerrado, lo que constituyó plena coherencia de su parte, ya que no sería posible entender ni creer su crítica a los sistemas filosóficos si hubiera estado planteada como otro riguroso sistema con los mismos errores que quería abolir. Esto llevó a muchos a considerarlo algo así como un híbrido entre un filósofo y un escritor: demasiado poético para ser asimilado a los pesados sistemas de pensamiento de colegas como Aristóteles y Hegel, de los que precisamente e trató de apartar, y demasiado filosófico y estructurado para ser asimilado a los confines estéticos de la literatura.

“.....Los filósofos del futuro tienen el derecho, acaso también la injusticia, de llamarse experimentadores. En mi peregrinación a través de numerosas morales, más delicadas y más groseras, que hasta ahora han dominado o continúan dominando en la tierra he encontrado ciertos rasgos que se repiten juntos y que se coligan entre sí de modo regular: hasta que por fin se me han revelado dos tipos básicos, y se ha puesto de relieve una diferencia fundamental. Hay una moral de los amos y una moral de los esclavos —me apresuro a añadir que en todas las culturas más altas y más mezcladas aparecen también intentos de mediación entre ambas morales, y que con mayor frecuencia aún aparecen la confusión de las mismas y su recíproco malentendido, y hasta a veces una ruda yuxtaposición entre ellas— incluso en el mismo hombre, dentro de una sola alma. “


Milan Kundera en relación a esto escribió:

“El que piensa no debe esforzarse en convencer a los demás de su verdad; en tal caso se encontraría en el camino de un sistema; en el lamentable camino de "el hombre de convicciones"; a algunos hombres políticos les gusta calificarse así; pero ¿qué es una convicción? Es un pensamiento que se ha detenido, que está inmovilizado, y el "hombre de convicciones" es un hombre limitado; el pensamiento experimental no desea persuadir sino inspirar; inspirar otro pensamiento, poner en marcha el pensamiento. Las convicciones son enemigos de la vida más peligrosos que las mismas mentiras.”

También Hanna Arendt participa de este lado del asunto: pensar sin barandilla o, mejor aún, pensar sin red, pensar a la intemperie. Es un pensamiento provisional, experimental, dialógico, socrático en un sentido preciso: no intenta adoctrinar ni convencer sino compartir ideas, en la convicción de que la tradición, en filosofía moral y política, se ha quebrado y hay que orientarse entre tinieblas.


La degradación de la opinión

Por último, otro coletazo relacionado a la mirada desconfiada al pensamiento experimental es la degradación de la opinión argumentada. Estigmatizada como articulación menor del pensamiento, y principalmente descalificada bajo el cargo de subjetividad, anda por allí cercana a la banalidad azarosa del gusto o de la preferencia trivial. La autoridad occidental del saber, desde el viejo reinado de lo sagrado-religioso pasando por el monarquismo absoluto hasta el positivismo de la ciencia, se las ingenió en ambos casos para sustraer la subjetividad de toda idea de sabiduría sustentable. Las consecuencias fueron lesivas para la expresión del pensamiento del entorno subjetivizada en la experiencia personal. Despojada de las construcciones artificiales de las estructuras, exenta del disfraz de suprema objetividad, tuvo que cargar una perversa presunción: cualquier mirada personal estaba siempre más cerca del “ peligroso desvío” que del hallazgo revelador. La opinión argumentada en primera persona inició así su degradación social, y pasó a ser vista como un género menor aún en la literatura, yendo a parar tal vez al refugio del periodismo, donde lamentablemente no es muy bien tratada tampoco y por ahí deambula en un confuso rol de “hermana menor” teniendo que justificar su existencia entre la soberbia dictadura de la noticia como crónica objetiva.

noviembre 12, 2005

Vagina uno

La palabra leída no es fácil de rendir
Hasta los perros vagabundos te ponen trabas en la sed
enbardunan las manos de oclusiones
te sodomizan cualquier intención como táctil alarma.

El libro te transmite su probable
olor de humedad como archivo
como dulce sepultura ceremonial
manosearlo es hacerle resucitación
inscribirlo en el éxito de la contenplación vigente
roerlo para darle madurez.

La sensación en la boca de la mente
se hace proyectil
te sucede como si fueras como él
a respirar en una caja
y pernoctar en las estanterías
Manipularlo sin cuidado es mimetizarse
con su ser objeto repulsivo
bajo su indiferente atracción asexuada.

Abrir un libro
es como acomodar el cuerpo de una mujer para hacerle el amor
El comienzo es internacionalmente sencillo
las primeras hojas se entregan casi por una inercial cortesía
Las páginas centrales
son las más dificiles de doblegar
hay que equilibrar presiones
y resistir la tendencia al cierre
cuando ambas mitades se sopesan equivalentes

Y la sensación es de haberlo penetrado
Una mitad descubierta, vulnerada, encinta
y la otra incógnita, obnubilante, apetecible.
Y el final, el final siempre debe estar lejos
para mantenerse a salvo de cualquier desilusión anticipada.

Todo libro abierto pugna naturalmente por cerrarse
mantenerlo páginas pa'rriba es una conquista
un estado de transitoria belleza
milagrosa durabilidad, erección efímera.

Toda mujer abierta pugna por cerrarse…

noviembre 07, 2005

La anglofilia patética

Después de mirar por televisión el test-match entre la selección argentina de rugby -Los Pumas- frente a la de Sudáfrica me doy cuenta cuán curiosa y contradictoria es la historia que me une a este deporte y motiva estas anotaciones, tan ovaladas y saltarinas como la pelota que usan.

Jamás lo practiqué, pero como niño y adolescente aficionado a casi todos los deportes -cuyo obra semanal de cabecera era la revista “El Gráfico”- me gustó siempre el rugby y he seguido constantemente los pasos de la selección argentina. Pero esta moderada condición de simpatizante no exenta de miradas recelosas, tuvo un abrupto desengaño a poco de terminado el pasado mundial de la especialidad jugado en el año 2003 cuando terminó por caerme una ficha y directamente pasé a sentirme atragantado y desencantado ante tanta soberbia y tanto patetismo. Como especialidad deportiva podrá gustar mucho o poco, pero más allá del entusiasmo que provoca esa tan trillada “garra” que efectivamente es bueno reconocer se ve plasmada dentro de un campo de rugby, convengamos que el juego en si se parece mucho a una aberración fisiológica donde no tiene demasiado lugar la técnica y el talento sino una brutal exhibición de exhuberancia física, exaltando la condición animal del ser humano, el poder de la fuerza bruta sobre cualquier otra expresión de habilidad, coordinación o ingenio corporal. Un deporte bien lógico donde el poderoso puede y debe pisar al débil que se contenta con una derrota digna aceptada con humildad.

Pero el dato más excluyentemente significativo es que se trata de un deporte imbuido casi como ninguno de una fortísima y casi asfixiante ortodoxia británica, transmitidas a casi todas sus colonias luego emancipadas que supieron conservar una zona de reserva étnica y cultural para sus costumbres eminentes. Los reflejos de todo el entorno rugbístico constituyen todo un verdadero reservorio de la vieja soberbia imperial británica -por suerte caída en desgracia a nivel político-económico-. El resto de los países donde el deporte se practicó con cierta intensidad fueron históricamente tratados como convidados de piedra y son sometidos a todo tipo de discriminaciones. Francia por su desarrollo logró ser la excepción más firme, e Italia es la última de las aceptaciones en nombre de una modernización europeísta inevitable.

Más allá de la eterna condición paria y de segundo orden de nuestra selección en cuanto al nivel deportivo, saca de las casillas ver toda esa resignación a la profanación de la dignidad en pro de una anglofilia reverencial. Ser convidado de piedra perenne y partenaire oficial de una festividad británica armada y concebida por ellos y para ellos, y a la que no les interesa en lo más mínimo que una sudaca representación se inmiscuya, por más que nuestros burgueses crean que les asiste un ganado derecho ante tanta succión de calcetines. Esta verdadera construcción moral de admiración-sumisión se sustenta en la fortísima tradición anglófila de la alta burguesía argentina, cimentada desde la misma educación preescolar de los niños de clase alta que tiene epicentro en zonas como el norte residencial del gran Buenos Aires y San Isidro más específicamente. Dicha formación escolar ligada a los valores británicos, cocida al rancio vapor de un mundo bilingüe que es mamado desde la temprana infancia en dobles turnos de instituciones-ghettos que se vanaglorian de poseer “espíritu inglés” bien alejados de cualquier contaminación criolla. Desde allí se los instruye en la admiración y en la obediencia de la superior cultura inglesa y de todo un sistema de valores que se establecen para honrarla y venerarla, que en el mejor de los casos los pueda llevar a ser dignos aspirantes a esa extraña condición de converso por mérito.

Muy difícil de tolerar es todo lo que rodea el rugby como fenómeno comercial en la Argentina. Por un lado los sponsors, mega-empresas desesperadas por promover sus productos muy caros entre una afición que se estima de altísimo poder adquisitivo. En otro lugar los insufribles programas-homenaje de televisión donde estos rugbiers pasean su patéticos cerebros primarios y hacen gala de su primitivismo neuronal, sus hiper-simplistas posturas fascistoideas, exaltando como la fuerza y el espíritu de elite ayudaron a “templar el carácter” de clase dominante de los jóvenes afortunados destinados a ser los inconmovibles dirigentes que las grandes empresas. El rugby les ayudó a cicatrizar esos “valores”, que sus corazones sean de acero y sus cerebros de hormigón para poder servir con excelencia a los sagrados imperativos del poder y estar alejados de cualquier desviación flagelante de experimentar la tentación de sentimientos sociales indignos de un gladiador mayor. Así es que se ven desfilar en esas notas-homenaje a caducos ex rugbiers que recuerdan desde sus sillones de gerentes de alguna multinacional -vestidos con rigurosas camisas de seda italiana y corbata- las viejas giras donde cosechaban casi siempre supinantes derrotas que son revividas con luterana resignación y nostalgia casi romántica. A eso le sumamos también algunos “programas especiales” protagonizados por conocidos rugbiers en actividad que se relaciona con un ejercicio de “supervivencia” donde se disfrazan de
carapintadas para jugar a vivir bajo condiciones semejantes a las de una guerra.

La discriminación que comete el poder institucional que maneja este deporte pasa por ejemplo por no dejarlos competir ni aceptarlos a los argentinos en los torneos internacionales oficiales que se hacen regularmente entre los mundiales, y pareciera que es una forma de mantenerlos aislados y echarles en cara su condición de “outsiders” plebeyos que deben aprender a aceptar ese rol con respetuosa sumisión: esperar solamente los partidos amistosos y el mundial donde ya sabemos que lugar que se le reserva en el deseo. Esas competencias intermedias obviamente podrían ayudar incrementar su nivel al punto de hacerlos temibles contrincantes. Después la historia está poblada de ejemplos: referees SIEMPRE sajones o “british origin” que sutilmente se las arreglan para conducir todos los matches infiltrando, desde la sutileza a la alevosía, todo tipo de actitudes que perjudican el juego del equipo argentino. De penales dudosos o descuentos ilimitados en caso de estar en ventaja, los Pumas reciben siempre la caricia fatal de los árbitros representantes SIEMPRE de las “potencias” de este deporte. Ante la mínima duda, siempre los fallos son en contra, así se trate de un amistoso o un mundial. El único episodio que amagó a instalar una situación “fuera de lugar” fue aquel histórico partido contra Irlanda en 1999 por un lugar entre los cuartos de final en el mundial disputado dicho año en Gran Bretaña. Reconocido por el valor con que nuestros jugadores defendieron un resultado a puro tackle en tiempo de descuento, fue una señal de alerta que el british power supo leer a tiempo y poner de inmediato en marcha el mecanismo de su licuación: en el grotesco mundial jugado en el 2003 de casi 2 meses de duración se buscó por todos los medios que Irlanda “pusiera las cosas de nuevo en orden” a través de irritantes favoritismos en el calendario y en los tiempos de descanso.

No quisiera pecar de inexacto ni de exagerado, pero supongo que aquel referee que dirigió Argentina-Irlanda en 1999 y descontó 7 minutos a la espera del try salvador que acomodara las cosas, y repentinamente decidió dar por terminado el macht decretando el triunfo argentino - ¿le habrá dado vergüenza?- debe estar dirigiendo partidos de cricket sobre el hielo de alguna remota población de Alaska.

octubre 31, 2005

Repudio a una diosa omnipresente

Se trata de un repudio a una diosa, a una reina, a una monarca absoluta de la arquitectura occidental. Y de la arquitectura argentina, por si quedaban dudas. De ningún modo esto es un homenaje, ni un tributo, ni un reconocimiento a su constante e inexorable presencia. No. Todo lo contrario. Se trata de un enérgico repudio, de un grito desaforado de BASTA! También de un escandaloso pedido de clemencia, de una súplica de graciosa cesación. La forma más fácil de decirlo es simplemente hacerles saber que “No la quiero ver más! “. Es un alarido de hartazgo, es un aullido desesperado que pide un poco de piedad y reclama una necesaria reflexión crítica. Solicitar, al menos, que se nos conceda una breve tregua a su insufrible e insultante unanimidad.

Ya no consigo soportar verla en TODOS los proyectos de vivienda. Oronda, imponente, siempre ocupando un lugar protagónico, central, vital, hegemónico, siempre acaparando el estrellato, siempre previsible, convirtiéndose en espantosa rutina de celebración estandarizada. Sin que nos demos cuenta ella fue matando todo brote de imprevisibilidad en la arquitectura residencial, ese encontrarla brillando en todos los planos y reproducciones, grande o pequeña pero igualmente eufórica e infalible, fueron pequeñas y constantes dosis de arsénico sobre nuestra sensibilidad arquitectónica. Que acabaron por envenenar esa capacidad de asombro que a través de milenios de refulgente historia supo conseguir el noble arte de la arquitectura todo, y la arquitectura de la vivienda en particular. Estoy total y absolutamente harto de su presencia garantizada en cualquier proyecto de casa que haya sido concebido o esté por concebirse aquí o en cualquier lugar de la estratosfera occidental. Y digo occidental porque es el mundo que más conozco pero no me extrañaría que si indagamos la arquitectura oriental, que la muy puerca ande por allí haciendo de las suyas.

Estoy total y absolutamente podrido de su insistente inclusión, de su injusta popularidad, de su insolente soberbia y de su inconmovible caradurismo para invitarse a permanecer en cualquier tipo de proyecto. Aunque en el fondo no puedo negar que la admiro, y que he hecho uso y abuso también yo de sus servicios. Porque tampoco puede negarse su generosidad y su vocación altruista que se demuestra en prestar su prestigio y su efectividad a todos los arquitectos del mundo, sin distinción de credos ni razas estéticas. Ella es generosa y regala incondicionalmente lo mejor de si, pero es de destacar también que TODOS la adoptan y la usan con orgullo y agradecimiento. Ella es una especie de panacea de unidad, un núcleo de consenso y respeto común capaz de unir a los estilos y escuela de diseño más rabiosamente opuestos y antagónicos. Todas las diferencias proyectuales, ideológicas, conceptuales, filosóficas, ambientales, religiosas, políticas, académicas, formales, funcionales y sexuales quedan licuadas a la hora de esta inexplicable coincidencia cósmica. Se extinguen de un suspiro todas las controversias, las irascibles polémicas se transforman en acariciantes mancomuniones, las feroces disputas se desvanecen en el aire ante la ineluctable amiga en común que logra acercar los abismos más distantes. Porque ella está siempre ahí, ubicada como con una invisible autoridad a pesar de su innata timidez. Una autoridad que enhebra bajo un raro ecumenismo todos los signos: es monárquica y es democrática, es nacional y es internacional, es tradición y es moda, es atea y es religiosa. Por momentos nos hace pensarla como un tótem constructivo, un fetiche funcional, un hechizo tridimensional, la encarnación simbólica de un animismo pagano, una ofrenda a la gracia fecundante del hábitat. Su lengua y su mensaje son absolutamente universales, y no necesita de traducciones ni de hermenéuticas.

Ella se yergue de mil formas, se corporiza de mil maneras, con las más variados y disímiles materiales. Ella adopta la forma de su amo, se entrega como esclava, totalmente y sin reservas. La veremos servir a amos racionalistas, orgánicos, formalistas, funcionalistas, maximalistas, minimalistas, semióticos y antisemióticos, modernos y posmodernnos, depredadores y ecologistas. En realidad todos los amos son esclavos de ella. Porque a pesar de discursos, de teorías y de manifiestos, de sintaxis y de semántica, de tratados y de manuales, de ortodoxias y de heterodoxias, todos son débiles a la hora de ceder a la tentación de ponerla en sus proyectos. Pero seguramente algunos de ustedes me dirá, ¨ En los proyectos de Estados Unidos, Europa, Japón, Holanda, Luxemburgo.... no puede ser así ......¨. ¿Que no? Yo los desafío, tomen la revista de arquitectura más refinada y exclusiva que encuentren, la más cara, la que posea las mejores fotos, y hojeen, hurguen entre las imágenes y las reproducciones de planos, vean. Bajo la máscara de algunos infames disfraces constructivos, ocultas tras las configuraciones más rebuscadas que puedan imaginarse, protegida detrás de los más insólitos subterfugios ornamentales, esculpida con los materiales más inverosímiles, sofisticada con las más ultramodernas tecnologías, pero está...impertérrita, inconmovible, tiesa, diabólica, santa.

Creo que ya ha sido suficiente explicación para este verdadero anti-homenaje a esta embustera de la arquitectura. Esta aparentemente simpática, cálida e ingenua señora que se las ha arreglado la muy maldita para hacerse unánime, para hacerse la única estrella indiscutible de cualquier proyecto y amenaza en transformarnos en sus meros administradores. Por eso es que hago un llamamiento a todos los arquitectos del mundo que se encuentren con la posibilidad de proyectar una gran vivienda unifamiliar, y a todos los dichosos clientes que estén por encargarla: por favor, díganle BASTA, stop, out, finish, fuck you, nunca más.....o al menos díganle NO por una sola vez, más que un llamado es una súplica. Extírpenla de sus proyectos, evapórenla de sus cabezas, de sus fantasías, asesínenla, volatilícenla. Si así lo hacen, tengan la plena seguridad que cometerán el acto más revolucionario en la arquitectura de los últimos milenios, inscribirán su nombre en los bronces de la historia como auténticos héroes que han derribado a una gigante, a una Diosa, a una verdadera Deidad hasta ahora invulnerable.


Nota del autor:
Para aquellos que no se hayan dado cuenta de quién se trata, a modo de adivinanza, hagan click en los comments y conocerán la respuesta

octubre 26, 2005

El ensayo como composición ( II )

Segunda y última? parte. Las citas nuevamente remiten al artículo de Margarita Martinez en el número 19 de "El Interpretador"


"El ensayo sería la forma cultural por excelencia del siglo XX; busca traducir en la misma lengua, busca por ende interpretar (hermenéutica)."

Entiendo la ligazón plena de la hermenéutica a la traducción, no así la de ambos al ensayo, que no debiera ser como encarcelado dentro de la estrecha celda de uno de sus usos. Al menos no la esencia del ensayo como género-instrumento de composición de pensamiento. El ensayo busca explicar -antes que los textos o la lengua pre-existentes-, la propia voz, hacer tangible lo que existe y pugna por ser desocultado. Traduce pero partiendo desde lo experiencial alojado en el no-lenguaje hacia el lenguaje. Ligarlo monogámicamente a una nueva hermenéutica de la hermenéutica anterior es clausurarlo como plataforma de la creación de pensamiento. Con el ensayo se puede interpretar lo que no ha sido dicho, lo que no ha sido mediatizado por el lenguaje, y si se puede construir sentido sin interpretar, esa es su más deslumbrante cualidad. No es –necesariamente- una traducción en la propia lengua, es una traducción con la lengua.

Un pensamiento que plantea un conjunto de proposiciones sobre alguna situación no textual está aplicando este principio. El ensayo es domesticador de realidades inaprensibles, hace aprehensible lo inaprensible. Las interpretaciones de la herencia del conocimiento que el sujeto que escribe porta dentro de si, en cada momento histórico en el cual se coloca en la postura de ponerse a ensayar - su presente productivo-, es un dato elemental de la realidad del conocimiento y de toda producción cultural, y no debiera ser esto imputado al ensayo como característica particular.


De la traducción

Se me ocurre que la ignorancia de los lectores de ambas lenguas en disputa es directamente proporcional al grado de potestad manipulatoria del traductor para influir sobre la interpretación. Los viejos hermeneutas y exegetas que emprendían la epopeya de traducir las sagradas escrituras, ¿sabemos cuanto conocían de hebreo, arameo o griego para confiar en sus traducciones? Un entrechocar de idiomas y saberes relativos, el antiguo testamento por ejemplo anduvo como pelota rebotando del hebreo al griego, del griego al latín, del hebreo al latín sin escalas. Cuando Descartes escribió el discurso del método en francés seguramente se la habrá pasado “traduciéndose” del latín, su lengua culta formativa. ¿Quién pudiera definir cuando se ha logrado una traducción eficaz? La solvencia del texto en el idioma de destino no es garantía de representación fiel del original. La traducción es una versión condenada a la falsedad eterna.
Lo único que desde un punto de vista de puro sentido común aumentaría la fiabilidad de una traducción es el mayor nivel de conocimiento experiencial de ambas lenguas. Nunca entendí dentro del mundo de la traducción literaria la prevalencia del idioma de bajada sobre el de origen a la hora de elegir un traductor. Si se trata de traducir una obra inglesa al español (de España), ¿quién es más pertinente o idóneo? ¿Un traductor inglés que aprendió español o un español que aprendió inglés? Es más importante asegurar un conocimiento más profundo y experiencial de la lengua de origen de un texto, con el que fue escrito el texto, o la lengua de destino, con la que será leído? Las traducciones son eso, aproximaciones, versiones, y no hay nada más que hacer.

El uso en muchos ensayos de palabras en la lengua original solo apela a usufructuar algo más de diferenciación específica en los vocablos, para que la polisemia de los términos de uso corriente se achique y se facilite el foco del efecto semántico. Decir aufklarung en vez de iluminismo, racionalismo o ilustración es un ejemplo de obedecer a ese proceso, lo mismo que decir básquet en vez de balonmano, es un código que se supone maneja el lector y le será útil a una comprensión más eficaz.


Esa insoportable obligación docente

La pretensión docente del ensayo es otra de las insufribles características que lo han venido tiñendo del color de las penas y del olvido. Parece que el texto debiera estar diseñado de modo didáctico, para enseñarnos a todos cuanto sabe, mejor dicho para ofrecer un cúmulo pruebas burocráticas y documentales de tal sabiduría. El resultado habitual son esos mamotretos textuales que encima están plagados de citas entrecomilladas, enguionadas y engominadas, llenas de numeritos que llaman a unas y otras interrupciones. Citas que son llevadas al extremo de ocupar el rol de estructura principal, esa desesperación por informar al lector, supuesto investigador y cursante de la carrera de acumulación de bibliografía. Toda una derivación, supongo, de prácticas fraguadas a fuego en los claustros de las llamadas ciencias sociales, que a esta altura atrasan como la televisión blanco y negro. Esta verdadera amonestación del discurso instaló la costumbre -criada probablemente bajo la compulsiva exigencia de una necesidad evaluatoria de los docentes- de la presentación de la referencia bibliográfica como salvoconducto. Se los insta a concebir al ensayo como interpretación de material ajeno, y se termina en la interpretación de las interpretaciones. Hasta el análisis de la obra de cualquier bagallo autoral se justifica a si mismo con un aura de vocación docente, elucidadora, como un aporte al entendimiento que sirva al superior fin de la educación de los lectores analfabetos de toda ciencia literaria. Y se justifica siempre frente al ensayo de pensamiento o producción textual de tipo experimental, que sirve para el afianzamiento de la tarea de convertir a un escritor-intérprete, en escritor-compositor de sus propias obras. No se alienta al uso del ensayo como formato capaz de servir de vehículo a la liberación creativa de las propias ideas. Este modelo nefasto en el que pudo haberse convertido el ensayo dentro de determinados contextos, creo que es el que Martínez escoge como conejillo de indias para despedazarlo y transformarlo en mera versión ulterior, en traducción a la enésima potencia de la misma lengua.

Todo entraña un profundo acto de desconfianza que engendra la disuasión y la represión sobre la posibilidad de cualquier ejercicio desautorizado de la libertad creativa de parte del escritor. Que un texto no pueda fundamentarse a si mismo, no se basta a si mismo para autorizarse a ser leído y juzgado por el entendimiento sin necesidad de presentar documentos fehacientes que atestigüen la ajenidad de su origen. Y que esta ajenidad sea siempre compuesta por una sucesión de afamados autores consagrados de indubitable prestigio. Como si no supieran, quisieran o pudieran evaluar un texto por que en si mismo está diciendo, argumentando o interpretando, si no viene soportado por una decodificación de referencias bibliográficas que prácticamente muestren las huellas exhaustivas de donde fue trascripto. Esos ensayos o “monografías” se convierten en una cadena de transcripciones, donde la creatividad del escritor se restringe a ínfimas esferas colaterales entre los pequeñísimos intersticios que dejan tal operación de sucesivas dependencias. Todo esto supone una falsa “transparencia “ de procedimientos racionales.

"El ensayo bordea hoy un abismo algo peligroso: mientras el objetivo muta de opinar a decir algo significativo acerca de otra cosa –que en gran parte de los casos son discursos, discursos recuperados recurrentemente, mitos o situaciones trágicas, y otros, para señalar inmediatamente su caducidad en tanto mitos, pero su pervivencia en tanto situaciones humanas– su existencia reemplaza el acceso directo a esos discursos que él mismo instituye como fundantes."

Estoy de acuerdo en el sentido de la mirada sobre una deformación del ensayo, de una tendencia adquirida por su práctica, no como caracterización de condiciones del género. Precisamente, si hurgamos en torno a ese saber fundante al que perdemos acceso por leer esta degradada versión del ensayo, encontraremos que estaba construido en muchos casos a través del ensayo como género dominante.

octubre 24, 2005

Un dulzón gustito a carne de cerdo

Mi amigo José Lagente elaboró estas reflexiones a manera de editorial sobre las elecciones de ayer en Hargentina. Cuando me lo encontré, aproveché para hacerle algunas preguntas:

- Me enteré que tenés blog, que bien che, decime, fuiste al Rojas ?
- No Tino, que tengo que hacer entre esa manga de trastornados de la cabeza, el mío es un website, no un blog, lo uso para pasar publicidad…
- Bueno, yo soy blogger también, está bien, es una forma de...




Carrió.

"Más allá de su solvencia intelectual y su habilidad para la retórica, el hecho crucial es que rodea de un insoportable halo apocalíptico a todas sus intervenciones opositoras. Una aureola mesiánica, una visión fatalista del mundo, del país y de los adversarios políticos. Siempre al borde del más inalcanzable de los heroísmos, de la epopeya más brumosa, del puro desgarramiento, de la salvación o la flagelación eternas. Su desesperación por denunciar el diluvio universal de mierda cósmica que ahogará en su pudrición toda reserva moral sobre la faz de la tierra, termina impidiendo la efectividad de poder al menos limpiar el pozo ciego que rebalsa en el patiecito del fondo. Es como esos gurúes que parecieran andar todo el día con una granada atada a su pecho, dispuestos a la ofrenda sacrificial de un harakiri explosivo. La denuncia sobre la cuenta de Olivera, por ejemplo, tuvo doble efecto gracias a la brutal repercusión que ella mismo le dio organizando una batifondística contradenuncia, sobreactuada, estertórea y payasesca –denunciar una operación de prensa en una comisaría!-. Tal desfloramiento de membranas vírgenes terminó provocando un efecto paradojal: muchos más terminaron creyéndola a la existencia de la cuenta de Olivera después de semejante reacción, que si no le hubieran dado bola con un simple rechazo como una mentira más de campaña. La inclusión de un figurón radical como Olivera, que traía recuerdos de nefastos pasados delarruisticos debió ser evaluada antes."

Macri.

“La gente está podrida de tragedias póstumas, de infiernos irrecuperables, de promesas de purificantes purgatorios y de conquistas de insondables paraísos. Existe una necesidad de un descenso a la cotidianeidad, a despertar el entusiasmo mínimo y posible de ver efectivizado algún deseo, aunque sea comprarse un vaquerito nuevo o ir a visitar al tío Pepe a Tandil. Frente a esto el discurso gerenciador de Macri, logra a través de su reiteración obsesiva, resultar hasta más humano y campechano que las demás amonestaciones demiúrgicas . “El ingeniero” aprovechó muy bien un efecto que en política no debe nunca ser subestimado, que es el de la contra-demonización. De tanto que un candidato es demonizado y estigmatizado por sus adversarios como la peor de las pestilencias ideológicas y humanas, y se lo ubica tajantemente en un plano de insalvable condición satánica, también se corre el riesgo de convertirlo en una especie de mártir urbano de la “gente común” que termina apiádanonse de él. Se victimizó hábilmente como blanco furibundo de la izquierdosidad fingida de sus adversarios hambrientos de encontrar en un enemigo, la expiación perfecta a sus obscenas carencias de propuestas. Retiró el discurso de campaña de lo que la gran mayoría de la gente no quería: que se atacara al gobierno. Era previsible una ratificación amplia del oficialismo que sólo en el delirio bíblico de algunos opositores estaba en duda. Macri la leyó y sabía que su estrategia no podía ir por ahí y debía quedarse en el contacto con realidades “de superficie”, adoptando el tono de su gestión boquense, esa que le sirvió de globo de ensayo psicosociológico para tratar de entender las reaciones de eso llamado “la gente. Se mostró comos siempre: hiperpragmático, conciliador, explicador y eficientista. Es que la gente lo que menos quiere en este país es que le rompan las bolas con los “sagrados valores”, así como votó en su momento a mansalva a Menem para conservar la couta de la licuadora, hoy pide que lo dejen al pingüino hacer la suya, que al final se todo se dan cuenta que no es tan mala, y se dejen de joder un poco con el fin del mundo.”

Escribió José en su blog “ Toda elección es una interna peronista”

Cristina y Néstor.
“Algunos hilos del pasado, tensados hasta el máximo de los límites para sacarles el jugo, parecen ya cortarse o no alcanzar para sostener más que pesos menores. Tal es la lección del PJ de la provincia de Buenos Aires: la apelación a la marchita y los símbolos peronistas no alcanza. Desde fuera del poder los aparatos se quedan sin recursos, no se puede pretender seguir ganando al juego clientelista cuando la caja la maneja otro. La ideología es lo que menos le importa a la gente, este es un país donde el tutti frutti es el gusto preferido. Y por algo se consolida este sistema político como la autarquía de un mono-movimiento donde convivieron y convivirán desde el más rabioso mandril neoliberal hasta el más crispado “zurdaje” con aires de correcta socialdemocracia europea en sus acrobacias económicas, y beligerante verborragia revolucionaria en lo retórico. Encima, el argentino, cuando se pone sentimental, se le da por sacar a ventilar el “orgullo nacional”, y el pingüi meta grito y declamación intentó al menos que la relación carnal sea a la antigua, es decir, te digo que no, no, no, por quién me tomaste…..???”


- Che viejo, tenemos que tomar una decisión, un cambio, dicen que si no se termina el mundo…se necesita un nuevo contrato moral…
La pareja actual de José es una mina con inquietudes culturales…

- Dejá de romper las bolas vieja y haceme el bife que tengo hambre…lo que se necesita es renovar el contrato del alquiler del kiosco, eso vieja, hablále vos a la dueña… y este verano por ay nos vamos una semanita a Marpla…

“Las llamas del jubileo menstrual
queman los subsuelos de su ínfima
pronografía doméstica…
Y entonces se declara el verdadero valor
de drogarse con unas salchichas con savora

Carbonizar los miedos bajo
el goce sádico de estrenar un pulovercito
Malversar las frustraciones
dejándole vencer su efecto alucinógeno

La felatio nocturna es una zumbante
ruleta yanqui de glamourosa celulitis
Y un asadito de ternera de feet-lot
eyacula sobre su lengua excitada
un dulzón gustito a carne de cerdo….”