El plantel preventivo
urde una trama
Hay tortillas de sangre
en el granero del rumbo
Pero en el viejo horizonte
todavía hierve el rizoma
y la larva deseante
enternecida de rencor
con su espuma ecléctica
se va silbando sinfonías
y arrastra multitudes
con los oídos amputados...
Es la semilla sin género
repartida sin control
imbécil de libertad
“Lo que más me gusta del marxismo
es eso de la sociedad sin clases”
Decía un alumno de sexto grado
harto de ir a la escuela todos los días...
El lugar donde he sido mandado a vivir sin ninguna experiencia previa en el medio de la más huérfana inconstancia. El que me obliga a tomar por sorteo hasta la más inocente de mis decisiones, como la de creer en la más pálida idea...
noviembre 28, 2008
Híbridos
noviembre 27, 2008
La insoportable ciclotimia del deporte argentino II
Cerrando los ecos de la Davis perdida hemos visto estos días como el tenis se convertía en una gigagantesca hoguera de las vanidades. No hay nada que hacerle; la psicología del argentino no se lleva bien con las grandes gestas deportivas porque en el fondo se trata de espumas yoicas agrandadas en las buenas que se sienten presionadas por la propia desmesura que genera su engreimiento. Se juega con tanta soberbia el triunfalismo previo, se dan por descontados los triunfos tan impunemente, se asume tanto el triunfo como humillación plena del rival que el deportista no se prepara para una lucha en la cual perder sea una posibilidad honrosa. Sabe que la deshonra que pretende ofrendarle a su rival es la que se volverá sobre si mismo si resulta derrotado. La tentación de sentirse superior y humillar al adversario supera cualquier atisbo de caballerosidad, y sólo el rumor de la posibilidad de perder paraliza porque resultará en una reversión brutal de la humillación capaz de llevarlo al borde del rídiculo. Así la soberbia argentina se vuelve la principal causa de su cobardía flagrante y de su flaqueza de espíritu combativo. Una ultra atormentada psicología operativa al borde siempre de la más explosiva depresión que nubla el natural embardunamiento de las refriegas.
noviembre 23, 2008
Especulaciones en NA
"Hubo una época donde cada vez que leía la firma en un paper de algún profesional de las ciencias sociales, me preparaba para el inevitable bostezo que me asaltaría durante la lectura..."
Especulaciones sociológicas y filosóficas, márgenes y centros, totalidades y mutiplicidades, Hegeles y Foucaultes...
El texto completo en Nación Apache
La insoportable ciclotimia del deporte argentino
(Hargentina en la Davis II)
Me tiene harto. Asqueado. Y no sólo viene pasando en esta final de la Copa Davis donde un tal Feliciano no se cansa de pintarnos la cara con su tenis cagándose en toda la basura mediática, sino que sucede en casi todos los deportes, especialmente en los que más dinero mueven. Es ya intratable la tremebunda psicopatía de los deportistas argentinos y su paso sin escalas intermedias de la euforia triufalista irracional, desmedida y soberbia que los obnubila ni bien ganan un partido o tienen una rachita favorable, a la depresión abrupta que los ataca ni bien sufren una pasajera adversidad. ¿Hasta cuanto vamos a soportar a estos alfeñiques mentales bajonearse por perder un partido y pasear su llanto de espíritu derrotado? Encima son los mismos que horas antes la iban de superados "ganadores" y "luchadores". Un verdadero ganador sabe que debe convivir con la derrota y que si quiere ser realmente un buen deportista su ánimo no debe minarse porque sufra una derrota, algo que es previsible y lógico dentro de una actividad que es un juego competitivo donde nada responde a la propia voluntad sino a una serie de factores entrecruzados que ligan su accionar con el del rival.
La clave de este sainete patético está en que los argentinos se agrandan y se la creen tanto ante cualquie triunfo que se edifican en la cabeza una fantasía de euforia triunfalista, basada no en el análisis racional de su nivel de juego sino en proyectarse delirantes grandezas propias a partir de meros resultados, muchas veces conseguidos con más fortuna que sapiencia. Cuando por pura lógica el resultado deja de acompañarlos se les derrumba el castillo artificial de héroes por lo que se "caen anímicamente". Entonces comienza un chupete depresivo absurdo con periodistas que en conferencias de prensa que parecen velorios rinden pleitesía morbosa a este síndrome ultra-depresivo.
Ahora andan los tenistas llorando la depresión; anímicamente caídos, liquidados. Ahí anda cualquier equipucho de fútbol que presumía de gran puntero o de gran líder porque había embocado a pura suerte 4 o 5 partidos. Al primer traspié mutan en la peor de las desconfianzas y en el más infame sentimiento de inferioridad. Le pasa a San Lorenzon en este torneo, le pasó a River respecto del torneo anterior.
A todo se le busca una -falsa- explicación psicologista; se habla hasta el abuso de la presión, de los nervios, del factor anímico. De tenis, nada; del saque perfecto de López niente piu, es un problema anímico, de confianza. Si la pelota pega en la faja es porque el tipo está mal anímicamente, perdió la confianza; si pasa 3 mm más arriba es porque supo abosorber muy bien la presión, tiene mucha "cabeza".
Un manto de piedad urgente
Me tiene harto. Asqueado. Y no sólo viene pasando en esta final de la Copa Davis donde un tal Feliciano no se cansa de pintarnos la cara con su tenis cagándose en toda la basura mediática, sino que sucede en casi todos los deportes, especialmente en los que más dinero mueven. Es ya intratable la tremebunda psicopatía de los deportistas argentinos y su paso sin escalas intermedias de la euforia triufalista irracional, desmedida y soberbia que los obnubila ni bien ganan un partido o tienen una rachita favorable, a la depresión abrupta que los ataca ni bien sufren una pasajera adversidad. ¿Hasta cuanto vamos a soportar a estos alfeñiques mentales bajonearse por perder un partido y pasear su llanto de espíritu derrotado? Encima son los mismos que horas antes la iban de superados "ganadores" y "luchadores". Un verdadero ganador sabe que debe convivir con la derrota y que si quiere ser realmente un buen deportista su ánimo no debe minarse porque sufra una derrota, algo que es previsible y lógico dentro de una actividad que es un juego competitivo donde nada responde a la propia voluntad sino a una serie de factores entrecruzados que ligan su accionar con el del rival.
La clave de este sainete patético está en que los argentinos se agrandan y se la creen tanto ante cualquie triunfo que se edifican en la cabeza una fantasía de euforia triunfalista, basada no en el análisis racional de su nivel de juego sino en proyectarse delirantes grandezas propias a partir de meros resultados, muchas veces conseguidos con más fortuna que sapiencia. Cuando por pura lógica el resultado deja de acompañarlos se les derrumba el castillo artificial de héroes por lo que se "caen anímicamente". Entonces comienza un chupete depresivo absurdo con periodistas que en conferencias de prensa que parecen velorios rinden pleitesía morbosa a este síndrome ultra-depresivo.
Ahora andan los tenistas llorando la depresión; anímicamente caídos, liquidados. Ahí anda cualquier equipucho de fútbol que presumía de gran puntero o de gran líder porque había embocado a pura suerte 4 o 5 partidos. Al primer traspié mutan en la peor de las desconfianzas y en el más infame sentimiento de inferioridad. Le pasa a San Lorenzon en este torneo, le pasó a River respecto del torneo anterior.
A todo se le busca una -falsa- explicación psicologista; se habla hasta el abuso de la presión, de los nervios, del factor anímico. De tenis, nada; del saque perfecto de López niente piu, es un problema anímico, de confianza. Si la pelota pega en la faja es porque el tipo está mal anímicamente, perdió la confianza; si pasa 3 mm más arriba es porque supo abosorber muy bien la presión, tiene mucha "cabeza".
Un manto de piedad urgente
noviembre 22, 2008
Hargentina en la Davis I
Los singles del viernes
El talento le ganó a la animalidad física. Un Nalbandián auténtico, a pura mano y astucia le ganó al torpe Ferrer en una superficie que le hace desnudar todas sus limitaciones. Luego Feliciano López mostró una clase estupenda; realmente un jugador para disfrutar, con un saque soberbio y un estilo de ataque en la red que ya casi no se practica. Del Potro, otro representante de la pura exuberancia física del nuevo tenis, llevado por su rival al terreno de resolver pelotas bajas o toques mostró una imprecisión lindante con la torpeza.
Transmisiones
No saber de ningún deporte y comentarlos a todos es la gran virtud de Gonzalo Bonadeo, aparte de cierta cultura general y corrección política. Su peor crimen en cambio, es cubrir eventos de tenis en dupla con Alejandro Klapenbach. Se muestran absolutamente ignorantes de las cuestiones técnicas del juego, muy resultadistas y habitualmente mufas al dar por ganados partidos antes de jugarlos o cuando falta el último game. Una sorpresa agradable fueron los comentarios de Guillermo Coria que mostró obviamente que algo entiende del tema acertando casi siempre en sus observaciones tal como que la táctica de Feliciano era apostar a los tie-break.
El público
¿Será que con las entradas caras los que fueron son todos gerentes de multinacionales? El temido público argentino fue una blanca palomita que ni siquiera gritó un poquito. Muy lejos de meter presión, el clima era apenas el bullicio que puede sentirse en un shopping center a los 11 de la mañana de un sábado. Los españoles muy inteligentes en no hacer gestos y jugarlas de humildes caballeros para no provocar reacciones. Menos mal que estaba alquilado el bombo del Tula, que sino eramos visitantes.
El talento le ganó a la animalidad física. Un Nalbandián auténtico, a pura mano y astucia le ganó al torpe Ferrer en una superficie que le hace desnudar todas sus limitaciones. Luego Feliciano López mostró una clase estupenda; realmente un jugador para disfrutar, con un saque soberbio y un estilo de ataque en la red que ya casi no se practica. Del Potro, otro representante de la pura exuberancia física del nuevo tenis, llevado por su rival al terreno de resolver pelotas bajas o toques mostró una imprecisión lindante con la torpeza.
Transmisiones
No saber de ningún deporte y comentarlos a todos es la gran virtud de Gonzalo Bonadeo, aparte de cierta cultura general y corrección política. Su peor crimen en cambio, es cubrir eventos de tenis en dupla con Alejandro Klapenbach. Se muestran absolutamente ignorantes de las cuestiones técnicas del juego, muy resultadistas y habitualmente mufas al dar por ganados partidos antes de jugarlos o cuando falta el último game. Una sorpresa agradable fueron los comentarios de Guillermo Coria que mostró obviamente que algo entiende del tema acertando casi siempre en sus observaciones tal como que la táctica de Feliciano era apostar a los tie-break.
El público
¿Será que con las entradas caras los que fueron son todos gerentes de multinacionales? El temido público argentino fue una blanca palomita que ni siquiera gritó un poquito. Muy lejos de meter presión, el clima era apenas el bullicio que puede sentirse en un shopping center a los 11 de la mañana de un sábado. Los españoles muy inteligentes en no hacer gestos y jugarlas de humildes caballeros para no provocar reacciones. Menos mal que estaba alquilado el bombo del Tula, que sino eramos visitantes.
noviembre 20, 2008
Cancelación
Ultimo envío del corresponsal del Infierno en la Tierra:
- Propongo que levantemos la corresponsalía, hace más de veinte siglos que estoy aquí y la verdad es que nunca pasó nada interesante…
noviembre 17, 2008
Heredero
Correspondencia violada
entre la Bruta Verdad
y la Bella Mentira
Si Dios muere ¿quién cobra la herencia?
noviembre 13, 2008
El racismo y la confesión social
¿Rebrote racista en USA post Obama? La tendencia se va intensificando. Este artículo hace un breve resumen. Y aparecen mencionados los comentarios dejados en medios web como una de las expresiones significativas. ¿Serán los comentarios anónimos la nueva expresión contemporánea del "ello" de las sociedades, de los enanos fascistas que habitan en cada cuerpo y que se ocultan tras las máscaras de la corrección política?
Me queda claro que ya son los nuevos instrumentos preferidos de confesión social; y los resultados de las confesiones suelen ser atroces.
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