El lugar donde he sido mandado a vivir sin ninguna experiencia previa en el medio de la más huérfana inconstancia. El que me obliga a tomar por sorteo hasta la más inocente de mis decisiones, como la de creer en la más pálida idea...

septiembre 27, 2007

La vieja guardia


En algún momento, en algún lugar, bajo algún gobierno y a través de alguna editorial, el hecho más intrascendente del siglo XXI sucederá y usted de ninguna manera puede permanecer ajeno:

Se viene una antografía de cuentos de los viejitos piolas; lo mejor de la vieja degeneración literaria argentina que está viva y tiene la sangre que le chorrea por las pestañas. Una generación insuperable cuya ductilidad paródica la convierte en “generación bisagra”; se pasó cerrando y abriendo puertas aunque jamás pudo entrar a alguna parte. No fuimos jóvenes en el mayo francés pero si en el mayo argentino de 1989 con 1400 % de inflación, pasamos del polvo analógico al digital, de la Lettera portátil a la PC con monitor LCD, de hacer cola en una cabina de Entel a una laptop con Wi Fi, de “Emanuelle I” en Súper 8 clandestina a los videos de youporn, del vinilo importado al E-mule y el mp3. Nos comimos un Onganía, una Isabel, un Sartre, un Lopecito, un Videla, un Foucault, un Galtieri, un Gómez Fuentes, un Alfonsín, un Fukuyama y un Menem ¿cómo nos nos vamos a comer un Terranova, un Tomas o un Grillo Trubba? Tumbamos un muro de Berlín, ellos no tumban ni un Charly García; nuestros referentes eran Borges, Cortázar y Arlt, el de ellos es Cucurto.

El título final de la antografía es un secreto bien guardado, sólo corren algunos rumores de cuales suenan:

“La Vieja Guardia – Antografía de cuentos”
Los nacidos antes del ‘70 la tenemos más grande ( a la imaginación )


Vía Láctea Escala 1: 1000.000.000”
Los viejitos escriben sobre sus experiencias cósmicas. Incluye la saga: ”En Venus y la cortada me tomaba una copita de hidrógeno”

“Calenchu Calenchu”
Historias de sexo duro en la era de la represión: mitomanía sexual, dolor de huevos post-baile lento y otras experiencias traumáticas setentistas y ochentistas. Incluye el cuento premiado “No cogíamos mucho pero la teníamos dura todo el tiempo”



PD:
La edición incluirá un “Bonus Book” con la crítica de Quintín a todos y cada uno de los cuentos. Usted elegirá cual leer primero.

septiembre 25, 2007

Black milk




...Y se quedó mirando como la luna se echaba a dormir en la alfombra de su estar. Total, ya le había puesto la traba a los engranajes encerados de la velocidad real y estaba a salvo de cualquier invasión inoportuna. Tembló un poco para adentro, como siempre que se reunía en esas cruentas tertulias de investigación. Su foco era evanescente, se podría decir que su principal materia era travestir el sentido de las cosas en busca de hallar material de evolución. Notaba como primera consecuencia estable que era el tiempo de los duelos duales, esas faenas entramadas donde la poética se pone al servicio irónico de la trivialidad, cuando las coordenadas son manipuladas hacia un desorden del sentido de vuelo decadentemente bajo para presumir de caos. La triste brillantina canchera que la frescura impone al lastre histórico esclerosado, entre el firmamento apocalíptico de los viejos trágicos del pensamiento y el cielorraso popero del plástico digitalizado por los polvos fáciles y el efecto gen.

Se trata de una catarata generacional que desplaza el centro simbólico de su devenir del corazón al vientre. Trueca la vieja pasión comprometida -inmunda por su mesianismo pero admirable por su suicida ingenuidad- por una nueva levitación escapista que luce un extraño orgullo de su complaciente fugacidad.


Lo que guardaba en sus celdas de trabajo eran las muestras de un país maníaco en fase de aislamiento -llamado también país-jeringa- tan poco sociable y con el peor carácter para tomarlo como confín entrañable, siempre al borde de hacernos cantar la retreta del abandono. Lo identificaba como una curtiembre que procesa pieles humanas y entrega laminados oscuros y tersos que huelen a química pesada. Pero la fase actual consistía en recuperar cualquier tratado sobre arte granuja donde se pudiera aprender la receta del ascenso. Encontrar y atesorar como colección casi futurista la más pura novela en cuarta persona que derrame toda la leche negra del lenguaje, vidriosas conspiraciones de malabares conceptuales que sepan entonar el porcino acento que arrecia en los suburbios serviles. La vuelta carnero que se convierte en aurora de diligencia trivial, los molinos de cera que se activan sólo para embadurnar las confesiones mínimas, y sobre todo, dotarse de una orientación para saber como criar el propio muñeco de uno mismo y convertirlo de una vez en una especie acomodada a los hechos; un tropo cárnico que sepa dirigirse sin complejos hacia las blandas pasturas del mundo.


Entonces, o tal vez sin ninguna mala intención, se construyó un lomo de burro en el pasillo de su departamento, para obligarse a una detención en cada tránsito cotidiano rumbo al hibernar del sueño fisiológico y soltar una cita de su propio huerto:


“No hay con que
dar por concluida
la jornada”

Por las tolderías

De las naves que vuelan prefiero la flecha

septiembre 21, 2007

De operaciones y obsesiones

La noche del miércoles pasado en el programa de Alejandro Horowicz “60 watts en la cultura”, hice una especie de columna en relación al libro “La operación Masotta” de Carlos Correas. Este es el “crudo” de la especie de gran resumen Lerú que elaboré a modo de anotador mientras leía el libro, pasando en limpio y ampliando las cosas que escribí en los márgenes.


LA OPERACIÓN MASSOTTA


Para una industria literaria muy afecta a los redescubrimientos, Correas tiene todo para convertirse en un buen modelo: una vida privada atractiva para los amantes del fisgoneo sobre temas como la sexualidad que todavía parecen no incorporarse con naturalidad al diccionario público a punto de seguir despertando ese interés excesivo que despiertan las cuestiones que todavía –llamativamente- se presumen inconfesables, hasta un final con un suicidio cruento. Pero su reedición hace justicia con un texto que entrega en un mismo nivel de abundancia la contundente impiedad de la crítica corrosiva sin ser desaforadamente agresivo, y el de una prosa ensayística tan inteligente como desfachatada.



¿Qué puede llevar a un intelectual a escribir un libro para criticar tan ácidamente a otro pero al mismo tiempo dejar expuesta cierta intención de homenaje desde el afecto? Correa aprovecha la biografía para escribir sobre sus propias obsesiones y pasiones ( el título que yo le pondría al libro es: “Mi obsesión Masotta” ), un ensayo casi autobiografico, desde el momento que Masotta no es un biografiado normal sino el leiv-motiv emocional-intelectual del propio Correas, de ahí el desmesurado interés por su vida y su obra, y la extrema virulencia de las críticas que al mismo tiempo y permanentemente juegan con una admiración idílica. Correas pone en claro esto desde el vamos al decir que Masotta “es mi hombre”, alguien –en varios sentidos- a quien no se pudo quitar.

Hay indicios evidentes que lo que anima a Correas a escribir este libro son pasiones como el odio, el despecho y el resentimiento personales crecidos en el seno de unas viscosas endogamias. Pero también queda claro que están presentes encarnizadas reservas respecto de las actitudes intelectuales y hasta políticas del biografiado; y ambas vertientes rondarán a lo largo y a lo ancho del libro.

Llama la atención un libro como ejercita la mirada crítica de prácticamente toda la obra del autor en 150 paginas. Quedan pocos artículos, textos, libros o ponencias de Massota que Correas no diseccione de alguna manera. La biografía intelectual de Masotta se convierte en historiografía crítica de su producción, una especie de “breve crítica de las obras completas de Masotta”. Pero el libro se plantea anets que nada como un ajuste de cuentas múltiple de Correas; con Masotta y con sus propias frustaciones.

La estructura cronológica del ensayo facilita el recorrido:

Los 50

El autor recuerda las andanzas de juventud del trío que conformaban Sebreli-Masotta-Correas. Días de existencialismo sartreano, marxismo y un posicionamiento de muchachos inteligentes que sueñan con ser escritores y “no venderse a los hijos de puta”. Desde el marxismo una vuelta de tuerca que permite el acercamiento, al menos en la simpatía, a un peronismo muy rechazado, en lo que es en realidad una especie de anti-antiperonismo. Luego hay una significativa reproducción de una carta de Masotta hacia él donde le reprocha su renuencia a comprometerse participar de las publicaciones del MOC con Puiggrós. Este reproche adquiere visos de ironía ya que a lo largo de libro y en sus conclusiones Correas le achacará a Masotta su huida del compromiso político y su intento de mantener una configuración de "marxista teórico" casi como una cosa snob.

Del ‘55 al ‘60 Masotta hace crítica literaria de autores nacionales “burgueses” ( Lugones, Ocampo, M.Estrada )y el trabajo sobre Arlt, celebrado a la postre por Correas como el más representativo de este Masotta todavía “rescatado” que se mete a favor de Sartre contra Merlau-Ponty.

Los ‘60

Aquí Correas comienza a delinear la brutal critica del derrotero de Masotta -“su quiebra mental”- y la operación que lo llevará a su status final de transcriptor en habla hispana de Lacan. Analiza críticamente sus polémicas filosóficas ( como en “ cristianismo, catolicismo, marxismo” ) poniéndolo en un lugar de “desvariante especulativo” heterodoxo luchando contra gente de academia. Masotta abandona a Sartre con su “Crítica de la razón dialéctica” y entra en sintonía con lo emergente; ahora Merlau-Ponty destrona Sartre y es el puente hacia el “moderno” eje estructuralista: Levi Strauss-Saussure-Jacokson, Barthes, Althusser y su relectura estructuralista de Marx…. Hay una postura de no abandonar el marxismo pero superado Sartre y su conciencia, ahora es el turno de buscar en las estructuras. De la filosofía a las ciencias humanas, el marxismo puede ser cuestión “teórica” o de “praxis teórica” como dice Althusser. Paralelamente Masotta obra en torno al Instituto Di Tella en relación principalmente al “Arte Contemporáneo” y sus practicas; y ya se perfila su rol de maestro transcriptor del Maestro Lacan.


Los 70

Es remarcable que pasando revista a sus trabajos y eventos ya como el “transmisor” (exegeta) de Lacan. Correas destroza a Masotta y su “Freud por Lacan”; pero no alcanza del mismo modo a Lacan. A primera vista pareciera inevitable y de hecho creo que lo es, como el mismo Correas lo expone nítidamente en el libro Masotta es sólo un medium propalador de Lacan, habla por y en nombre de Lacan, por tanto toda critica al segundo sería extensible al primero, y muchas de las objeciones brutales de Correas a diferentes eventos del discurso Masotiano –dificultad, gravedad, vaguedad, oscuridad, gratuidad, artificiosidad, intriga, etc. Son operaciones que el propio Lacan ha instituido como esencias de la estrategia comunicacional de su teoría y por lo tanto es inevitable proyectarlas como criticas a ésta. Sin embargo Correas se cuida con discreta astucia de no meterse con Lacan en sí mismo, en primera instancia por un expreso insuficiente conocimiento de su obra. Logra delimitar el foco de sus ataques en tanto se concentra en las actitudes, las motivaciones y en las formas que adopta Masota en su tarea de promotor-profeta “obediente” -y absolutamente subyugado a ese Saber: la deificacion de Lacan que lo convierte a él en profeta de un Sabor inaprensible (dificil ), en el cual esa misma inaprensibilidad pareciera diseñada ex profeso para poner en el lugar de indefension al alumnado.


Concluyendo

-Finalmente, a modo de conclusión Correas pasa revista a la “operación” y se desgrana agudas observaciones, tanto en lo personal como en lo intelectual, y aparece cierto registro culposo por el encarnizado libro que está acabando de escribir, se pregunta sino ha contribuido a una nueva muerte de su amigo.

-Es evidente que Correas ha sufrido la carrera de Masotta desde un resentimiento frente a su situación personal que se recuesta en la docencia universitaria y hace carne un halo de frustración. Queda expuesto el eterno tema del intelectual y su inserción: Como el intelectual que parte de un deseo de independencia del sistema es devorado por él tanto por las fuerzas que gobiernan su acceso a la subsistencia orgánica-salarial como las que asignan los lugares posibles de inserción y reconocimiento social.

-Las tribulaciones del intelectual pueden ser caleidoscópicas pero caen en un embudo doméstico: un escritor debe aprender a dejar la rebeldía de lado y hacerse cargo de su condición burguesa, sino es por aceptación es por necesario sometimiento a la realidad: el éxito, hacerse un nombre se contrapone a las oscuras opciones sustitutas vividas como consuelo: la docencia, el ostracismo de prolijidad académica por un salario, la escritura de minorías: son iguales formas de rendirse ante el sistema, prestar el “servicio burgués obligatorio” para resolver la subsistencia, reconocerse en la insignificancia material de los sueños y las enjundias frente a lo irreversible de las urgencias orgánicas de superviviencia. A diferencia de la vieja colimba, este servicio burgués obligatorio no dura un año sino toda la vida.

-Es notable como persigue y expone con crudeza lo que para él es una clara operación de posicionamiento de Masotta para convertirse en un marketinero intelectualista a expensas de tribus hambrientas de figuración, sin demasiado interés en explorar las verdades sino más bien ansiosas de que se les proporcione conocimiento revelado que les permita sentirse parte de una tribu iniciática.

-Correas destaca de Masota su coraje y su inteligencia, de lo que no se puede quitar ese halo de lamento por sentirla desaprovechada y malograda; por lo que pudo ser y no fue, como cuando fantasea sobre si hubiera nacido en Nueva York, alejado de las malas compañías ( la onda del Di Tella donde primaba cierta muy burguesa frivolidad intelectual de cancheros ) a las que les adjudica buen aparte del subyugamiento de Masotta en ese mundo.

-Diciendo que no era “ni honrado ni austero” pinta varias de sus actitudes que lo ponen al borde del chantismo intelectual, como la no-lectura de libros sobre los que escribía análisis. Señala con la categoría del provincianismo, relación entre un Saber Central, y un No-Saber periférico. Es interesante más allá de discutir si las imputaciones que Correas rocía con una manguera a presión sobre Masotta son exageradas, reconocer un fenómeno que no ha cesado en la historia de Latinoamérica: la importación intelectual. Las ideas se traen de Europa con el sello de los grandes centros de prestigio cultural como Francia y Alemania y su distribución se protege como el botín que garantiza un poder inédito. Y es cierto que cierta intelectualidad Argentina cae demasiado fácilmente en la tentación de posicionarse como el representante, el distribuidor exclusivo de un saber que viene empaquetado y detrás del cual se puede fabricar una estructura de seducción. No se trata de soñar con ser el fabricante de pensamiento propio, sino que el estrellato está a la vuelta de la esquina con ser el importador exclusivo que nos saque del atraso.

-Correas, desde su confesa postura escéptica respecto al psiconálisis “…..una de las dos mayores mitologías del siglo XX…..” lamenta que Masotta se “lo haya tomado en serio”, la fascinación por la forma intelectual que lleva a “comprar” lo que “vende” Lacan dándolo por cierto, y que a su vez le sirve para repetir verticalmente esa operación en Argentina con el público intelectual que como él no se sustrae a este influjo.

-Deja ver que a Masotta había cosas que lo ubicaban “out system” : autodidacta, heterodoxo, no-académico, libre y loco. Y otras lo que situaban “in” system” :Susceptible a una posición provincianista, mero “profeta” de un Saber, formalista, idealista, snob, pop, dandy, artificial.




¿El libro es un ajuste de cuentas por un amor frustrado? ¿Un despecho tal vez? Masotta parece ser el hombre de su vida, y sólo Correas supo lo que eso significaba. Pero afirma que su alejamiento de Masotta se debe a su acercamiento a las mujeres y el abandono paulatino de su homosexualidad. Cabría preguntarse sino es posible invertir la cuestión dado todos los indicios que desparrama en el libro acerca de una relación que deseó y no pudo ser.

Considerando que Correas se suicidó unos años después de escribir este libro, me pregunto: ¿Será que en ciertos estadíos de la experiencia venenosa de vida acumulada las cuentas pendientes son las que nos mantienen vivos?. Ajustarlas, aunque sea mediante unas páginas, puede que quite la última razón para no comerse la propia ponzoña.

septiembre 20, 2007

Rock and Ron


En realidad, lo podríamos definir como socialismo digital-laborismo entrepreneur-o capitalismo de carretilla emancipada…


Basta.


Siempre que lo necesito, recuerdo aquel tipo que era tan autosuficiente que se tejía su propio papel higiénico. Pero ahora, basta ver esta esquina, desde que los dueños la abandonaron por una más joven, es todo un estrago la pobre. Es que tanta narración no da tiempo a que crezca lo narrado; no queda más remedio que ponerse a respirar roña y cucarachas para ambientar una historia. Gallinas enviudadas, yuyos transgénicos y pájaros desocupados. Aquí se habrá inspirado el diseñador del infierno si es que hablamos de algún lugar.

Pienso en las playas; son el nirvana de los morenos por un día. Pensar que me conformo con tender la palabra en la terraza y poner a todos los lectores a la defensiva, manos arriba o todos abajo. Mientras, cierro más fuerte la puerta para que no me abandone esa noción cosquillosa; entre la vaga hiper-profundidad y la exactitud ingenua, antes que me traicione la memoria:

“Se supone que el lenguaje es una máquina útil que se limita a referenciar las diferencias aprobadas, a contar de nuevo las historias ya sabidas. La redundancia es una gracia que el lenguaje está obligado a conceder debido a la acción de coercitiva que sobre él ejerce la comprensión. No se puede comprender aquello que no ha rendido su virginidad hermenéutica. La palabra –léase, un conjunto de palabras- se vence cuando entrega su significado, no puede resistir más y se rinde. Bien, lo que dura esa resistencia, el tiempo que trascurre entre la exposición de la palabra, su juego ante los ataques de la interpretación y su derrota, es la literatura. Tomá pa vos. Descubrir es rendirse, por ello los héroes por definición deben mantenerse incomprendidos”

La distinción y la discriminación de los pensamientos desorejados, como en un estado de permanente donación encíclica. Es la desbestialización que avanza.

septiembre 18, 2007

El regreso de la flecha entintada

Regresó el más indivisible de los blogs colectivos. Salvaje, parafinado, aguardentoso y vaselínico como era, ahora está aquí

Recursos para una autobiografía






Recuerdo exactamente todas aquellas palabras como si las estuviera oyendo

Evoco nítidamente muchas palabras en cualquier momento que quiera

Resueno todavía en mi unas palabras que jamás se borrarán

Desgrabo un puñado de vivencias me han quedado fijas

Convoco todavía instantes que permancen vivos

Preservo en mi seno unas imágenes aisladas

Atesoro apenas unos destellos confusos

Retengo solamente un tenue rayo

Pendo de un hilo de vaguedad

Rindo el último atisbo

Desespero

Invento

septiembre 13, 2007

Bocadillos de política argentina

En la actual política argentina se vive una era de inédita dispersión, un estado de nomadismo descontrolado; todos contra con todos y todos con todos. Un despelote diluviano y un estado de descomposición orgánica donde el llamado “sistema de partidos políticos” pereció definitivamente de muerte por inanición y sus restos son velados a cajón cerrado. Los políticos operan en soledad como comandos individuales cuando apenas se sienten un poco dotados de algún consenso mediático que los instale en una posición de “expectativa”. El oficialismo desde su obvia hegemonía estructural es el que exhibe mayor opulencia en las incorpraciones de los elementos disponibles; seduce e recluta los cuadros con mayores condiciones y bien fogueados en el ejercicio del poder. En la llamada oposición –simplemente todos los que no forman parte de la alianza oficial- los cuadros se constituyen en soledad y salen a capturar aliados para la ocasión. La cercanía de las elecciones de octubre han despertado un frenetismo desorbitado por encontrar compañías y llenar sus listas con alguien que resulte al menos presentable. A donde habrá ido a parar tanta verba de los políticos bienpensantes “hay que propiciar acuerdos orgánicos y trabajar a largo plazo”, “sobre sólidas bases de consensos programáticos y no por mero oportunismo electoralista”, “privilegiar la construcción espacios de poder en común”.

Una recorrida breve nos muestra por un lado el andar de un Sobisch en Neuquén totalmente en oferta y regalado, más quemado que Niki Lauda después del accidente de Nürburgring, pero buscando con obstinación alguno que finalmente acepte tomar el mal trago de su compañía. López Murphy, siempre un personaje inenarrable, revoletea como satélite con su caudal de votitos y parece que ha caído en desgracia ya que todos le huyen como si tuviera lepra, ni en la derecha le dan bolilla ya que parece que es capaz de piantar votos hasta en la circunscripción del Socorro de Buenos Aires donde Alsogaray siempre ganaba en todas las mesas con su UCD. Macri no sabe como sacárselo de encima a este bulldog enbigotado que no encaja en ningún fetiche; como progre es demasiado facho y como facho no es del todo confiable ya que no se descarta que algún día sufra una regresión y se vuelva radical. Mientras tanto, el mencionado ex presidente de Boca no puede conseguir un secretario de cultura para la ciudad de Buenos Aires, ya que para cualquier operador que posea alguna estima en el medio cultural estar con Macri se convertiría en una inmolación demasiado cruenta. Desde los escombros radioactivos del peronismo apareció un tal De Narvaéz que encima luce un look de garca empresario que mata. Empresario es, garca no lo se, pero la pinta no se la saca nadie.



Escenas del polifútbol argentino

Se viene el campeonato electivo Clausura de Octubre -en una de esas clausuran el país del todo- , se abre el libro de pases y todos los equipos tratan de reforzarse y completar el plantel. El Carrió Sport pudo obtener el transfer a tiempo y cerró trato con Stolbizer, figura del Radical Jrs, también logró el concurso de un buen elemento como Giustiniani proveniente del Real Socialista que recientemente ganó el campeonato santafecino. Le ofrecieron contrato a Binner cuya respuesta es lo más bizarro y tremebundo que se puede concebir aunque se asemeje al caso de Boca con Riquelme: !estará en el plantel pero no jugará ni se sacará la foto! Otro que se reforzó bien es Atlético Lavagna, trajo a préstamo a Alberto Coto que viene de ese verdadero semillero inagotable de valores que es el Deportivo Justicialista y a Ricardo Gil Lavedra del descendido Radical Jrs. También lograron que firmara para ellos Abel Posse que era jugador libre.

¿La izquierda? No está en esta descripción porque juega en la B. El único equipo con aspiraciones de ascender es Atlético Lozano que logró el concurso del veterano goleador Pino Solanas. Decí que Chacho se rompió los ligamentos que si no volvería a la cancha para ser figura nuevamente.