El lugar donde he sido mandado a vivir sin ninguna experiencia previa en el medio de la más huérfana inconstancia. El que me obliga a tomar por sorteo hasta la más inocente de mis decisiones, como la de creer en la más pálida idea...

agosto 10, 2006

El embole

Los actores que se dedican al teatro infantil siempre me parecieron, de modo muy injusto quizá, unos reverendos pelotudos. Ese lenguaje amanerado, esa fingida pedagogia de ternura mercantil de hacerse los payasos como si el único registro que el niño recibiera del adulto fuera un physique du rol circense. Pero la inocencia de un niño puede ser más filosa que toda la ponzoña transgresora de un intelectual. Así fue que aquel pequeñito que no tendría más de ocho años se acercó al actor que representaba el rol de un Maestro y le dijo:

- Maestro ¿que es el embole?

Y el Maestro no pudo responder.


# Diccionario de la Real Academia Española

embole
1. m. coloq. Arg. y Ur. Sensación de hastío, molestia o aburrimiento.
2. m. coloq. Arg. Situación o actividad que causa molestia, incomodidad o enojo.

agosto 06, 2006

Manufactura de llantos

La historia de un hombre
que quería embolsar el viento
a fuerza de cobardes
especulaciones

Hacerse de una reserva de barata dignidad
sin correr el riesgo
de ser comido por las ratas

De un cazafortunas extraviado
caballero del vino célebre
de las manchas discretas

Un irreverente tractor
de multitudes violadas

Triste, miope, grisáceo y seborreico
que otra cosa pudo hacer
que inscribirse en la Universidad Del Éxito
para estudiar la nueva carrera de Pasadología
Aquella en la que el objeto de estudio
era el lamento por la verdad perdida
la eviscerada malignidad
de las pruebas fehacientes del aturdimiento
la abrumadora convicción del odio malsano
como trama sonora de la humanidad…

La modestia de sus efluvios trascendentes
lo etiquetó ya de joven
como un asesino serial
de las protuberancias del lenguaje público

Las lentejuelas de su pasiva leche
brillaban como el llanto inevitable
del contemplador impotente…

Si le dieran a elegir
no dudaría en gritar
la única verdad
capaz de aliviar su tormenta menstrual:


Hay que matarlos a todos...

agosto 05, 2006

Seria Sonueb


“Como todos los días en los que tu talco acaricia mi piel sedienta de aires viciados, experimento sensaciones delgadas, afinadas, que me incitan a una urgente rectificación de conclusiones”

Malcriar la culpa en tu microcentro es perderse, hacerse encima sin haber comido. El eructo como relación diplomática universal, el mamotreto como treta de la escala. Uno colecciona numerosos volúmenes de incertidumbre, respirar muy seguido es estar contestando ofertas de traiciones, o soñar con alquilar ataúdes con aire acondicionado, o salir a sabotear el infinito lugar de la pequeñez, la mala educación de un gusto que se degrada con las disculpas del caso. Me propuse explorarte exento de ansiedad para nunca jamás negociar el dominio de la sonrisa, ni reconocer a todos tus hijos indeseables que se hacen querer como unos imbéciles.

El canje de riesgos es una ley que rige inevitable, y por toda ternura agasajante se cuela un delgado hilito de genuflexión. Me fascina el estruendo de la multitud lubricando galopes humeantes y frenadas vidriosas. Un medio tan acostumbrado a lucir sus heridas que hasta a luz del sol gratuito la educan para exigir recompensas públicas. En la velocidad de las caminatas se van desnudando esas calles arropadas con sábanas somnolientas que envuelven pizzas indigeribles y abrigan furtivas apologías del delito sentimental. Hay que ir acelerando sin que nada turbe la célebre magia de tus guiños nerviosos, de las sirenas que explotan al pisar huellas, porque el secreto es que en cada baldosa se esconde un espectáculo.

La tos urbana afina en cualquier tonalidad. Sólo se necesita esa capacidad que tienen los atormentados para nunca creerse que la propia desgracia es justa. Tantos rostros para descartar de inmediato, para renovar las provisiones en horas y observar que todos patinan inverosímiles sin resistirse y no sangran de colapso, no se aniquilan en su propia y entintada letanía. Es como un milagro de reproducción; simiente de cerdos en suspensión lechosa para embarazar puertos, una inseminación artificial de cruceros.

Las hormonas veteranas se apunan en las alturas de los corrosivos cibercafés. Mausoleo y burdel. Púlpito y pulpería. Desnudas cabinas de comando que derriten lejanías para luego envasarlas al vacío y volverlas virulentas. Una peste vehicular que no deja adherencia sin aprovechar, el carbón molido en sudor de nieblas indecisas, una maldita compañía que no cesa.

julio 31, 2006

El forro de los huesos

"¿Existe un brillo de lo interior
de lo tapado
de lo enmascarado por capas
de lo impedido de ser visto bajo la luz?"



Tras casi dos meses de mantenerla cerrada, vuelvo a abrir La Tapa De Los Sesos y le echo unos restos de carnes y osamentas.

julio 27, 2006

Arquitectura carnal


Arquitectura fue al fin y al cabo lo que estudié unos cuantos años de mi vida, y es por otra parte de lo único que tengo "título habilitante" ( ? ) asi que no está mal volver un instante a mi vieja y tal vez futura pasión. No se me ocurre peor manera que hacerlo lanzando una encuesta e invitando a la participación de todos.


La única pregunta de la encuesta es:


¿Cual es el peor edificio público de Buenos Aires y por qué?




-Por “edificio público” se entiende todo mamotreto arquitectónico de acceso público que se haga respetar con porte propio dentro del orden visual de la ciudad. No está restringido a edificios de instituciones estatales; se pueden incluir también los medianos y grandes complejos comerciales, administrativos, shoppings, hoteles, bancos o cualquiero otros edificios significativos de empresas o instituciones privadas.

-“Peor” ha de ser un adjetivo condensador de muchos otros adjetivos, la amalgama de todo lo que se pueda pensar y sentir negativamente acerca de un edificio: el más feo, el menos funcional, el más triste, el más frío, el más insoportable, el más aburrido, el menos accesible, ese al que concurrimos y pensamos por qué no habrá sido de otra forma, ese que sentimos nos trata mal. No es necesario que las razones respondan a fundamentos sesudos; valen las cuestiones de piel, los caprichos, las obsesiones, o las sensaciones inexplicables. Lo que si debiera cuidarse es que los motivos tengan que ver de alguna manera con la influencia de su arquitectura, con algunas de sus “prestaciones” en tanto edificio, y no con otras connotaciones simbólicas accidentales; por ejemplo no me digan “La Casa de Gobierno porque cada vez que paso me acuerdo de todos los ladrones que pasaron por ahí y la odio”, o “la Facultad de Derecho porque me recuerda las 7 veces que me bocharon en Derecho Civil 1”. En definitiva, se trata del edificio que más odiamos por algo relativo a su ser edificio.

-Sugiero elegir tres edificios, pero el quiere elegir uno sólo o siete que lo haga.

-Se agradece una pequeña descripción del por qué se lo elige

- Los votos los envían por mail a nacludos@yahoo.com.ar o si prefieren los dejan como comment aquí. Luego de finalizada la encuesta publicaré los resultados y los textos de los votos. Dado que los lectores de este blog son de alta calidad pero su número es más bien escaso no creo que se me complique el recuento.
-Los que no son argentinos o no conocen Buenos Aires pueden enviar su peor edificio de Madrid, Lima, Barcelona o la ciudad que quieran.


Como ejemplo va mi voto:

1.
Con el perdón del maestro Clorindo Testa y sus distinguidos colaboradores, mi voto se lo lleva la Biblioteca Nacional, una formación meteorítica astringente que me resulta multidisciplinariamente insoportable e inviable.

2.
Terminal de Omnibus de Retiro, por ser un nefasto bodrio asesino de toda celebración de la urbanidad y por tener esa rampa interminable de acceso.

3.
Edificio de ATC. Porque muestra la decadencia cruda de una arquitecura setentera que se cayó a pedazos; la de las plazas secas llenas de adornitos de hormigón.

julio 25, 2006

Exención de la salpicadura


El ciudadano hargentino no trata de luchar para que deje de existir la injusticia. Prefiere contribuir a que la injusticia siga existiendo pero que no le toque padecerla a él. Se trata de dejarla existir, desviarla para el costado y ver sus estragos en los demás; eso es lo que le alcanza y le resulta excitante.

julio 22, 2006

El menor de los análisis IV

La temida rebelión de las masas que amenazaba desestabilizar el orden conservador se transformó en la baudrillardiana implosión de unas masas que todo lo estabilizan. Lo que marca el paso de lo moderno a lo posmoderno es que aquello que se suponía iba a “explotar” termina “implotando”. La estrategia clave de la conservación del poder es el dispositivo capaz de devolverle a las masas la energía que irradian para atornillarlas más en su posición. Lo que emiten les regresa como una forma de energía de modo tal que la vuelvan a absorber e irradiar, repetiendo el mecanismo como un tornillo sinfín.

julio 19, 2006

De frente y de perfil


Este comentario se basa en la repercusión en todos los medios del conflicto gremial en el diario Perfil de Buenos Aires. Una gran parte la pude seguir a través de las publicaciones de Nación Apache.

I
La explotación del potencial laboral de la juventud desocupada es una práctica que se intensificó durante la revolución improductiva menemista, pero constituye una estrategia típica de la cultura neoliberal a aplicar principalmente en las economías emergentes donde se permiten todo tipo de prácticas de discriminación en las selecciones laborales y donde la relación entre el astronómico número de aspirantes y la módica cifra de puestos de trabajo generados permite aplicar infinitos “que pase el que sigue”. En el campo del periodismo aún más se enfatiza este efecto, ya que los jóvenes que pueblan escuelas de periodismo, carreras de comunicación social o talleres literarios, pugnan con gran fervor por hallar una salida laboral que se halla concentrada en unos pocos grandes medios. A partir de esta base es común que se produzca el fenómeno del histeriqueo de la empresa empleadora dotada de esplendor mediático, que hace suspirar de deseo al cúmulo de desocupados ansiosos de formar parte del rebaño consagrado.

El más común de estos recursos inhumanos que saben explotar muy bien es “chapear” con el potencial simbólico del nombre de la empresa para pagar menos y obtener más del trabajador. “Vas a trabajar en el diario Profile, sos uno de los genios del privilegiado y triunfal 5% que superó las difíciles 7 etapas de selección entre miles de aspirantes, vas a estar codo de por medio con Lanata, con Castro”. Seducir con la pompa del nombre y la promesa de adquirir un terrenito en el firmamento. La receta dice que los trabajadores pondrán ese plus psicológico para trabajar por dos mangos pero con el convencimiento de que son genios, estrellas y por sobre todo ganadores que encima están contribuyendo en un puesto de combate social a la Primera Gran Revolución Etica Mundial, y desde ese puesto formarán parte de una cruzada social a favor de los más preciados valores de la democracia y la libertad de expresión. Un estado de exaltación productiva del trabajador basado en fabricar en su cabeza una bomba de soberbia progre, mezcla de conformismo, autoestima elevada y capacidad de sacrificio. Para ilustrar esta idea recuerdo el comentario que me hizo un amigo sobre sus avatares empre-salariales: “gané la calificación entre 200 aspirantes para el programa de Reingeniería y ahora soy Asesor Junior del Departamento de Development Entrepreneur de la Outsourcing Division de la compañía, pero viejo estoy podrido, lo que no cambió es que por poco me llevo la cama a la oficina de las horas que pasó ahí sin ver el sol, apenas si saco una luca más al mes y mi nuevo jefe es más hijo de puta que el anterior”.

Los fabricantes de negocios no son tontos, saben del hambre de estrellato que impera en el ambiente, y no son ajenos a saber que desde los blogs y otros medios alternativos de estas épocas va madurando al sol de un hermoso entrenamiento una mano de obra desocupada lista para ser la carne de cañón más eficiente y complaciente que se pueda conseguir.


II
Por filosofía y por constitución visceral estoy en condiciones anímicas de solidarizarme muy fuertemente con las partes más débiles en cualquier causa donde haya muestras explícitas de flagrantes injusticias sociales en el ámbito de la relación empleador-empleado. Máxime en este contexto del mercado laboral argentino donde los primeros gozan de las ventajas de una relación de fuerzas abismalmente desproporcionada a su favor, habilitándolos a extremos de conductas sádicas frente a la necesidad de los otros para imponer condiciones tanto en lo remunerativo como en la manipulación psicológica del aspirante y del empleado. Muchos dueños y gerentes a cargo de toma de decisiones se ensoberbecen ante tanta ventaja y se tientan de cometer a menudo aberrantes manejos. Pero lo que si me exijo para poder emitir opinión es alguna información precisa y profunda acerca del hecho, conflicto o situación particular, para confirmar que se trate realmente de una injusticia social ya que no estoy dispuesto a comprar cualquier operación de intereses –mediática y no mediática- que me quieran vender como tal. No me pongo del lado de nadie a ciegas, cumplan el rol de trabajadores o empleadores los involucrados, no regalo mi solidaridad ante el simple requisito de que me vendan cualquier paquete armado de “malos contra buenos”. Me parece muy peligroso el automatismo ideológico de ponerse de un lado sin conocer los reales términos y circunstancias de un diferendo, se parece a un vulgar prejuzgamiento con olor a moralina progre de la mala. Si se compran las historias sin más, se regala algo que es muy valioso como la genuina solidaridad y se la pone a expensas de cualquier oportunista que quiere obtener repercusión a favor. Hay gente que prefiere correr el riesgo de equivocarse antes que ser señalado en una incorrección política por una actitud más cauta. Muchos quizá conocen más de los casos de lo que públicamente se puede leer y entonces les resulta más sencillo definirse. En mi caso antes de tomar partido soy de necesitar analizar suficiente información, ya que la calle está llena de operaciones a favor de intereses políticos, económicos o sectarios presentadas como causas “políticamente correctas”.


En cuanto a Fontevecchia en si mismo, seguir practicando el deporte de fundar y fundir medios arrastrando tras de si un cúmulo de esfuerzo, trabajo y expectativas ajenas no me parece directamente condenable pero si un tanto delicado. Apostar a ese “negocio” de ser “el mártir de la comunicación” llevando consigo las expectativas de cientos de periodistas está bien siempre que les advierta la verdad sobre los riesgos a los que los expone en estos emprendimientos, pague el precio justo por sus trabajos y los indemnice por los perjuicios causados. Lo que me resulta llamativo es la repercusión y el grado de difusión que alcanzó el conflicto, con la invitación del gremio de prensa a la no firma de artículos en el diario, y toda la serie de notas publicadas a las que se agregan en estos últimos días la nota del gremio gráfico –que representa a la otra gran parte de los empleados de la editorial Perfil- apoyando a Fontevecchia. Me pregunto algunas cosas: ¿que pasa en Clarín, en Nación, en otros diarios del interior del país, en otras empresas? ¿Cuanto ganan los redactores ahí? ¿Nadie es “invitado” a presentar facturas? Son informaciones necesarias. La conducción del gremio de prensa y el de gráficos ¿que orientación política tienen? En un medio como Perfil que mantiene un manifiesto conflicto con el gobierno al menos no se debería descartar alguna incidencia de esta situación en el tono y la trascendencia que ha tomado el mismo.

Que quede claro que no estoy insinuando nada de nadie, solo marcando la necesidad de información básica para entender el fondo de una cuestión. Noto que pocas voces han puesto el dedo en este costado del asunto que merece ser lo menos ser investigado con un mínimo de profundidad. Las reacciones generalizas han pasado por volcarse de un modo fervoroso a favor del gremio y aprovechar para hacer punching ball con Fontevecchia o algunos de sus ocasionales defensores y besaculos. No lo ayuda mucho al editor esa cirugía estética culturosa que quiere imprimirle a su personalidad para dirigir el diario, y que resulta insuficiente para disimular las arrugas de su genética frivolidad y su divismo empresarial made in USA -de Chief Executive Officer-. Encima con una foja de servicios periodísticos que va de aquella Libre -que al menos ponía algunas buenas nenas en pelotas- a la inmunda Caras, tal vez el pozo ciego más oscuro donde pueda caer periodismo alguno.