El lugar donde he sido mandado a vivir sin ninguna experiencia previa en el medio de la más huérfana inconstancia. El que me obliga a tomar por sorteo hasta la más inocente de mis decisiones, como la de creer en la más pálida idea...

marzo 30, 2010

Las sotanas en el precipicio II


El tema es central en la prensa de Europa y USA. Por ejemplo, vean este artículo del diario El País de España.

Los expertos niegan cualquier relación directa entre celibato y pederastia. Como declara un tal Pere Font, un estudioso catalán de la sexualidad: ”¿Ser sacerdote o célibe te inclina hacia la pederastia? Clara y rotundamente no. ¿Ser pederasta te inclina hacia el sacerdocio? Sí, porque la Iglesia actúa de elemento protector, de paraguas, ya que el pederasta siempre piensa que es mejor caer en manos del obispo que del fiscal".

No es que exista relación de causalidad lineal, pero esto no quiere decir que el celibato no influya en favorecer las situaciones de modo tangencial, ayudando a poner en evidencia conductas potenciales. Esta condición extrema que se exige para el sacerdocio tiene efectos de influencia muy compleja en las conductas. Primero que nada considero importante señalar que restringe la participación de personas con genuina vocación y capacidad por el hecho de obligarlos a una opción abrumadora: la carrera sacerdotal o la renuncia a una vida privada libre que incluya un desarrollo de la sexualidad como el de cualquier persona. Eso priva al sacerdocio de muchísima gente que sería valiosa, de probada idoneidad para articular una acción religiosa de cara a la sociedad. El celibato es antes que una condición una opción extrema y excluyente que aumenta el interés de personas con conflictos sexuales no resueltos que usan el sacerdocio como refugio. Luego las condiciones de secreto y reclusión favorecen esa manifestación de gran modo, sumado al más aberrante aún entorno de encubrimiento.


marzo 28, 2010

Las sotanas en el precipicio


La situación de la Iglesia Católica respecto de los abusos sexuales de sus miembros orgánicos no da para más y el peso de la opinión pública internacional presume la necesidad de un gesto muy fuerte de parte de su máxima autoridad, Joseph Ratzinger, el Papa Benedicto XVI. El peso de las verdades al desnudo se hace abrumador y asfixiante. La estrategia del encubrimiento en la que lamentablemente confiaron se les ha vuelto insostenible, y las disculpas, tibias y tardías son como parches de plastilina que tratan de obturar el agua que ingresa a raudales en un barco averiado al que, de no mediar severas reparaciones, le espera un inevitable hundimiento.

Empecinados en una tradición totalmente alejada de las esencias teológicas que dan sustento al credo cristiano, el celibato sacerdotal aparece como un capricho decididamente contraproducente. Es difícil imaginar semejante terquedad de miras ante las evidencias, cuando a la vuelta de sólo una reforma aparecen algunos sencillos caminos que conducirían a una solución. Por un lado, una depuración interna que signifique la quita de toda protección a los implicados conjuntamente con su denuncia y puesta a disposición de las justicias ordinarias de cada país. También, el comienzo de una necesaria renovación que podría implicar una apertura inclusiva para formar ministros o sacerdotes dentro de la ciudadanía fiel, que incluya por igual a mujeres y hombres, con el sólo requisito de poseer vocación, convicción e idoneidad para poder cultivar entre sus semejantes el mensaje cristiano y defender los contenidos propios de la Iglesia Católica. Una inclusión que precisamente no excluya a nadie por el hecho de tener una vida privada pero que permita transparentar las conductas y alejar a los repugnantes delincuentes abusadores. De no hacerlo, caerá en una infausta oscuridad que la convertirá en una anacrónica cueva dorada, lujoso y grotesco refugio de degenerados y pederastas. Si a Ratzinger le queda algo de respeto por la fe y por el legado cristiano que representa no debiera dudar un segundo. No hacerlo significa permitir que el nombre de Jesucristo sea mancillado de la peor forma por quiénes han obtenido la legitimidad institucional para representarlo.


La abducción de Lionel Messi


A fines de los ´90, en la encrucijada por un amenazante enanismo que condenaría su asombrosa habilidad a prestación circense, Lionel Messi, un pibe rosarino, pareció abducido por una fuerza bonificadora que lo depositó en Barcelona y lo habilitó para construir su historia. Como uno de los seducidos por su arte futbolístico desde las primeras veces que lo vi en acción a través de la TV, he seguido con perplejidad la evolución de su carrera. El reconocimiento internacional como mejor jugador de fútbol del mundo ha llegado a su más unánime expresión en estos días de la mano de unos goles electrizantes a base de velocidad y habilidad; ese estado de gracia que se produce cuando el dribbling zigzagueante se combina a alta velocidad con el disparo letal al gol manteniendo toda la pureza técnica en las fases de la ejecución. En nuestro país, en cambio, todavía parece muy arraigada una resentida oposición hacia el jugador rosarino plagada de manifiesta necedad en la evaluación técnica mezclada con resentimientos futboleros de parroquia más desmesuradas exigencias e imputaciones. Los argentinos se preocupan más en denigrarlo por lo que todavía no ha logrado dentro de una selección -que nunca funcionó como equipo- que aportar alguna idea para contribuir a que lo logre. El necesario ensamble colectivo en el juego para que rinda en plenitud es un asunto de equipo, y como tal no es su exclusiva responsabilidad, pero buena parte del público futbolero argentino prefiere explicar el fracaso por medio de descalificación personal, acaso una señal más que pone evidencia el simplismo ingrato de gran parte de la sociedad argentina propensa a explicar los problemas colectivos mediante el odio arbitrario hacia determinadas personas.

marzo 27, 2010

marzo 22, 2010

Empaque blindado


"La princesa, de invertebraba delicadeza, desayunaba caracoles con almendra y al final fue a casarse con un mayorista de chorizos. El teniente Washington mandó a sus soldados a morir sólo por el orgullo"

Entre las cuatro paredes delgadas de mi cuarto, decoradas para fingir que eran un mundo, me fumé una jalea explosiva y logré calmarle los nervios a mis criaturas secretas. A ellas les debo que todo este tiempo fuera posible estar siempre listo en pleno amanecer o al borde del agotamiento a expensas de una pausa. El circuito de la realidad blande su lógica en lecciones precisas: el acceso de ira como satánico regreso de los ogros, la ingobernabilidad de la tristeza, aquella mujer hermosa con espinas en el pelo, un cuerpo que puede abrirse y una mente que estará siempre blindada. Histeria fanática la de los dueños en celo, propietarios asustados ante el imperio del descuido.

Empacar es atravesar un tanque de olvido sobre la avenida del instante. Una clausura de hábitos que aniquila la naturalidad existencial del presente para inyectar una dosis devastadora de pasado en todos los brotes cercanos. La costumbre es mutilada, las pequeñas raíces del afecto acumulado son arrancadas en plena adolescencia. El epicentro de la experiencia sucesiva vuelto pasado se convierte en oscura imposibilidad. Quedan expuestos los reclamos de socorros mutuos, la pena encaramada, la pasa de uva, el mártir infinitivo y la ausencia gris de los testigos habilitados para declarar un poco de inocencia a tu favor.

Antes de empacar es necesario repasar uno tras otro los secretos del lugar que ha de morir.

marzo 21, 2010

El arco iris de la gravedad política argentina


Política y literatura creo que nunca llegarán a ser hembras de un mismo gaucho. Sólo la gentil torpeza del escritor necesitado puede llevarlas bajo un mismo foco. Ambas se juegan con el balón de la mentira, pero mientras que en la ficción los goles se convierten siempre en el arco iris de enfrente, en la política nos la pasamos contando las pepas que anidan en nuestroa valla desguarnecida para conducirnos al enésimo descenso.

No se sabe si de chico lo sometierom a experimentos pavlovianos, pero a Julio Cobos le sucede algo que nos recuerda a Tyrone Slothrop, aquel personaje de Thomas Pynchon: tiene una erección cada vez que Elisa Carrió lanza sobre la tierra un soliloquio opositor apocalíptico.



marzo 20, 2010

Privación ilegítima


La escritura sin lectura es una operación de sentido abortada, una imposibilidad injusta, improductiva, desagradable y asesina.

No es bueno que el hombre se prive de hacer oír su palabra.

marzo 19, 2010

Testaferros


Díficilmente el pueblo sea el soberano. Digamos que tan sólo aporta su firma, presta su consentimiento como decía Erich Fromm. El pueblo es el presta firma que avala la operación concretada por el poder real, es el testaferro del poder.

marzo 15, 2010

La imposibilidad de seducir


“¿Por qué la socialdemocracia se muere, cuando el ultraliberalismo se halla en plena crisis? Sin duda porque, frente a tantas urgencias sociales, no ha sabido generar entusiasmo popular”

Ignacio Ramonet clava la estaca en el corazón de uno de los problemas centrales de la política europea actual. Lo que no quiere decir que tenga la misma puntería a la hora de elaborar una explicación. El entusiasmo popular pasa por otra parte. Las clase medias, muy informadas (deformadas) en lo “cultural” y precarizadas en lo social-laboral no asocian sus mejoras a resultados a efectos de medidas de tipo socialistas sino a éxitos de su labor individual. La utopía del éxito individual así como se presenta como un paraíso apetecible que la utopías distribuivas colectivas. A todo el mundo le seduce llegar a pasarla bien siendo o sintiéndose ganador de algo que pasarla bien por el sólo hecho de recibir un mismo premio colectivo. Se valora más el televisor “ganado” en el campo de la batalla competitiva que el que se pudiera recibir de un plan de distribución colectivo. El primero suena a “logro”, a victoria personal, “yo lo gané -y alguien lo perdió”,”yo logré demostrar que soy más que alguien”. El segundo suena a ser beneficiario pasivo de una gris repartija igualitaria; a contramano de todo una filosofía cultural que hace del triunfo individual una religión. Si todos reciben una TV plasma, todos la gozan, ¿donde está la gracia?¿Donde está mi identificación de ese objeto con mi triunfo, clave del goce?

Este ejemplo sencillo y extremo de distribución directa sirve para pintar de modo más comprensible la tendencia y describir el origen de la falta de apego y atractivo de las clases medias por las recetas sociales, aún cuando gozan y se benefician directamente de políticas macro, cosa que tienden a no reconocer.


“Las recientes elecciones han demostrado que la socialdemocracia europea ya no sabe dirigirse a los millones de electores víctimas de las brutalidades del mundo postindustrial engendrado por la globalización. Esas multitudes de obreros desechables, de neo-pobres de los suburbios, de mileuristas , de excluidos, de jubilados en plena edad activa, de jóvenes precarizados , de familias de clase media amenazadas por la miseria. Capas populares damnificadas por el shock neoliberal... Y para las cuales, la socialdemocracia no parece disponer de discurso ni de remedios”

No supieron convencer porque lo que prometen es menos seductor que lo que promete el liberalismo. El igualitarismo, o las correcciones distributivas son leídas como que inevitablemente caen en injusticias. Como si se corrigiera una injusticia –la del sistema que excluye, precariza y maltrata a las personas- con otra injusticia:la gente cree que el reparto beneficia tanto a los que se esfuerzan como a los que no se esfuerzan , los aprovechadores, vagos, los acomodados, violentos e indolentes. Es hora de que Ramonet haga esta lectura de una verdad de perogrullo: le triunfo del paradigma liberal. Pero acá llega el momento en el que creo de tanto sobrevolar la zona sin encontrar el rastro que lo conduzca al esclarecimiento, de pronto aterriza en la pista correcta:

“La socialdemocracia europea carece de nueva utopía social. En la mente de muchos de sus electores, hasta en los más modestos, el consumismo triunfa, así como el deseo de enriquecerse, de divertirse, de zambullirse en las abundancias, de ser feliz sin mala conciencia... Frente a ese hedonismo dominante, machacado en permanencia por la publicidad y los medios masivos de manipulación, los dirigentes socialdemócratas ya no se atreven a ir a contracorriente. Llegan incluso a convencerse de que no son los capitalistas los que se enriquecen con el esfuerzo de los proletarios, sino los pobres quienes se aprovechan de los impuestos pagados por los ricos... Piensan, como lo afirma el filósofo italiano Raffaele Simone, que "el socialismo sólo es posible cuando la desgracia sobrepasa en exceso a la dicha, cuando el sufrimiento rebasa con mucho el placer, y cuando el caos triunfa sobre las estructuras"

Por fin se cae en la cuenta de la trampa de la seducción del progresismo capitalista; hijo genético absoluto del capitalismo de consumo. Si los valores que se pregonan como progres son el descontrol, la joda y el hedonismo de consumo despojado de todo otro valor de “orden social” al cual se presenta como represivo, nada mejor que el sistema capitalista para mantenerlo. ¿Que mejor oferta que ésta puede hacer un oscuro y aburrido sistema socialista lleno de valores anticuados como el respeto al semejante o la solidaridad? Aún las sobras del capitalismo alcanzan para vivir en una impostación más o menos entretenida del paraíso. Esa miseria decorada de consumo que es la marginalidad excitada de los intersticios urbanos que a fuerza de alienación construye nichos ficcionales de libertad. Aún el más precarizado de los trabajadores, el mileurista europeo y aún una buena parte de los menos favorecidos, tiene asegurada el acceso esa especie versión basurera de la riqueza. A pesar de que no es eso por lo que todo el mundo supone que vale la pena vivir, se le parece bastante como si fuera una “versión económica” de la opulencia.


“Por eso quizá, y en contraste, está renaciendo hoy con tanta pujanza y tanta creatividad, un nuevo socialismo del siglo XXI en algunos países de América del Sur (Bolivia, Ecuador, Venezuela). Mientras en Europa, a la socialdemocracia le llega su fin de ciclo”

En América del Sur la seducción del alcance de la supervivencia mínima es brutalmente menor debido a la diferencia relativa de calidades de vida resultantes. El acceso a una protección vía los efectos de las políticas compensatorias es supervivencial; y la supervivencia en la cola del furgón del ingreso se parece a una guerra de nervios en combate. Las clases medias están muy cerca ese abismo, por lo que si se las incluyera más en los discursos, tal vez responderían al paradigma socialdemócrata con menos indiferencia.

marzo 10, 2010

Los apetitos de destrucción masiva



Arrecia el pensamiento Apache. Ese verdadero sociólogo de la acidez argentina que es Leonardo Sai hunde su bisturí en la realidad del minuto político del país.


marzo 07, 2010

La creación como recurso de la ignorancia


La ignorancia se puede suplir con inteligencia y creatividad; y esa es la razón y el origen de toda obra creadora del pensamiento. Si sólo se busca la adquisición de conocimientos, ésta es infinita y a menudo deja estéril al sujeto en su cruzada sapiente. Crear es el destino de los que saben arreglarse para expandir el conocimiento con las herramientas de una siempre insuficiente sabiduría.

Chile y los Chicago Boys


Naomí Klein pone en caja a un columnista del Wall Street Journal que pretende acreditarle cierta buena resistencia edilicia al terremoto en Chile a aquellos que aconsejaron desmantelar toda intervención compensadora del estado por considerarla un gasto superfluo y una insolente intromisión en la libertad de mercado. Los mismos que afirman que las consecuencias sociales de esa libertad de mercado, por más crueles que sean, no debieran ser morigeradas por acciones fundadas en valores humanitarios, entre ellos la seguridad de las personas, valor que suele incrementar los costos y no rendir ningún beneficio.

marzo 05, 2010

Bienvenidos al golpe


El golpe de la restauración neoliberal ha concretado su primer acto efectivo. Un improvisado “Frente de Restauración Garca” consistente en el rejunte de una fauna miserable de fracasados donde se mezclan idiotas útiles crónicos como Solanas y algunos socialistas, gorilas revanchistas, ex fundidores y ex defaulteadores del país como los sobrevivientes radicales, nuevos consumados operadores de los intereses garcas y otros impresentables resentidos y derrotados, está logrando quebrar la política económica que sacó al país de la crisis del 2001. Y la metodología que finalmente adoptaron -luego probar sin éxito en el pasado unas cuantas- es de lo más abyecta que se pueda imaginar ya que usa como instrumento la puesta del país en una crisis artificial, de laboratorio, que no responde a ninguna de las variables económico-sociales y desoye la natural fluencia de los mercados. La estrategia elegida es forzar el caos económico a través de un default artificial logrado al impedirle al gobierno gobernar, es decir pagar la deuda con el legítimo uso de las reservas que él mismo acumuló gracias a su política económica, su gestión y la suma de ejercicios fiscales superavitarios.

Los adalides de la “libertad de mercado” no dudan en violarla para consumar su operación destituyente a través de un shock que desembocará en un brutal ajuste ortodoxo con consecuencias en el ascenso del desempleo y el empobrecimiento abrupto de millones de argentinos.

marzo 02, 2010

Arte 21x27


Esa tarde de enero de 1974 me quedé mirando en El Gráfico la foto del Brabham BT-44 de Reutemann. Era fascinante ese auto, todo blanco, en la trompa tenía un radiador por lado como si fueran dos bigotes cuadrados. Seguro que el Lole ganaría alguna carrera este año después de quedarse sin nafta a dos vueltas del final en el Autódromo de Buenos Aires. Y no me costó mucho acertar; el primer triunfo del Lole llegaría en marzo de ese año en Sudáfrica en el circuito de Kyalami. No fue un fin de semana agradable ya que el viernes en las pruebas se mató un piloto norteamericano llamado Peter Revson.

Las revistas formaban parte de mi máximo entrenamiento y goce; leerlas y mirarlas era como saborear un helado. Daban cuenta de la existencia de un mundo excitante más allá de lo que nos rodeaba; un universo de aventuras y episodios de irresistible atractivo para quién padece la curiosidad extrema de la adolescencia.

"Cuando sea grande me gustaría ser periodista y viajar a las carreras y a los partidos por todo el mundo. Me gusta el fútbol, pero el automovilismo y el boxeo también"