diciembre 10, 2009

Una brizna de polvo en tu ojo




"...El verso que me da pie para hundirte está en el último acto y tu esperas sola y en silencio, esperando al apuntador, esperando al apuntador...."

diciembre 06, 2009

Los Padres Eternos del Rock Nacional


Profundo amante del rock como soy, con base en los grupos internacionales que supieron en los sesenta y setentas elevar al rock a una categoría de expresión contra-cultural de excelencia, mi actitud de admiración y respeto al Flaco Spinetta se basa más en el reconocimiento a su coherencia, a sus cualidades poéticas y los riesgos asumidos en sus propuestas armónicas, que en genuina emoción o delectación estética que me produjera su música.

A poco que supe que se hacía este recital, me pareció una muy buena idea y la celebré. Que un músico como el Flaco tan emblemático para el medio, con un público que lo ama profundamente, aproveche su convocatoria y organice un verdadero tour retrospectivo tocando con todas sus formaciones es realmente una linda idea que juega a favor de valores para mi muy plausibles como la recreación de un espíritu de comunidad musical que respeta las trayectorias históricas y hace base en los pilares de nuestra identidad. Y si también sirve para que se unan las generaciones dentro del público -padres, hijos, nietos- como sucede, pues mucho mejor; es una forma de mantener el viejo espiritu del rock vivo y fluyendo hacia el futuro un tanto protegido de la prostitución marketinera que lo acosa.

Pero este evento mostró una vez más un fenómeno que caracteriza al ambiente seguidor del llamado “Rock Nacional”: una especie de indulgencia tribal que conduce a sobrecalificar toda expresión en aras de un desmesurado optimismo idolátrico. Una de sus manifestaciones, por ejemplo, es el uso y abuso del calificativo "genio" que se aplica una y otra vez, y se extiende a casi cualquier hijo de vecino que haya manoseado un instrumento y haya formado parte de alguna banda de culto, concepto cpn el que también se señala en demasía a demasiados grupos integrantes de la medianía. Un público devoto que acude demasiado predispuesto a encontrar lo genial, apoteótico y sublime, y en ese trance va y lo encuentra tal vez aún alli donde no lo hay. Por ello, es díficil ponerse en sintonía con comentarios que parecen encontrar en toda versión algo sublime o en toda presentación rasgos alucinantes. Tal vez no se oiga nada más que otra versión de "Muchacha Ojos de Papel" como hay tantas, o un “Alma de Diamante” de Spinetta Jade, sin poder entender lo que dice la letra. Y ahí está la sensación un tanto amarga que se une a la celebración de estas verdaderas esperanzas colectivas: lo indesable en la historia del rock argentino es como estos "cultos" tan fuertes al Padre Luis Alberto y al Padre Charly ataron la libertad creadora de los músicos más dotados. Desde hace rato sostengo que el rock argentino necesita “desespinetizarse” y “descharlyzarse” de una vez por todas, matar a sus Padres Referentes Todopoderosos de una vez por todas en el sentido simbólico y creativo. Y estas liturgias poco contribuyen a ello aunque como dije antes si tengan otros aportes muy positivos.

En definitiva, ojalá se aproveche esa "mística" que generan en un público tan fervoroso como memorioso y predispuesto a agradecer, para que se mantenga viva la llama de un rock que pueda seguir siendo fiel a su esencia: rebeldía pero de la buena, de la que apuntaba a la excelencia artistica, al cuestionamiento de las estructuras de poder y la puesta en crisis de los estereotipos estéticos dominantes; y que se quite de encima de una vez por todas la caricatura de monigote a la que la industria lo fue reduciendo, imagen marketinera del reviente consumista, con el culto a la estrellita reventadita, falopera y excéntrica que queda bien con todas las modas, los gobiernos y los mercados de turno.

diciembre 03, 2009

El miedo estático



diciembre 01, 2009

La insuficiencia de una sola identidad



El Yo. El Otro. El Varios.

En el encierro
en el ocultamiento
de un instante de soledad
el Ser encuentra
el tesoro de un disfraz
la máscara mágica
que todo lo puede
cambiándole sólo el rostro.


La historia de una identidad es la historia de una contracción. Un uso en negativo de nuestra elasticidad que nos apabulla lentamente hasta aplastarnos. Nuestra identidad única es la que contrae deudas, contrae responsabilidades, y hasta contrae enlace. Nunca deja de contraerse en pos de impedir los empujes de un crecimiento que es por naturaleza transformador y diversificante. Somos la lucha contra la escisión, un empecinado volumen de obediencia contra el recurso divisorio que paradójicamente sería el único capaz de poder multiplicarnos.

Todos nos enseñan a sostenernos en este mundo con una única identidad, pero nada nos dicen acerca de cuál es el destino que debemos darles a las restantes que conviven en nosotros como deseo sin darnos tregua. Y comprendemos con el paso del tiempo que una sola identidad es una limitación asfixiante a nuestra capacidad existencial. Una cárcel absurda de estancamiento y monomanía, solo amparada en las ficciones narcisistas del auto enamoramiento. Conservamos y atesoramos nuestras estabilidades y constancias porque nos encariñamos luego de tanta estimulada repetición. La gente que nos rodea, para colmo, suele aplaudir y premiar estas permanencias.

La ley prohíbe portar más de un identidad y reprime rudamente cualquier trasgresión. El dividido, el escindido en Varios, es visto como un sublevado del propio deber de fidelidad a si mismo, un pecador de su inalienable originalidad. La multiplicidad resulta inaceptable a los ojos del mundo; ser múltiple es ser declarado en fraude respecto de las convenciones más elementales de civilización y cordura.

Nos han obligado a aceptar que no podemos ser otros, que jamás nos quitaremos las señales que nos codifican con un solo número y concepto, que uno solo es lo que es; del derecho y el revés como decía Serrat, aunque se equivocara como la paloma. La falacia suena afinada pero es falacia al fin; una simple receta de pobre sentido práctico insostenible a la luz del más mínimo instante de humanizante lucidez.

Calzándome la vincha


La lectura de Celeste y Blanca, la última novela de Guillermo Piro, hizo que me vuelva a calzar la vincha Apache

noviembre 30, 2009

La burbuja más lujosa del mundo


Una nueva burbuja del lujo capitalista parece que acaba de estallar. Le tocó el turno al paraíso de las más delirantes inversiones inmobiliarias. Después que los gurúes neoliberales se quedaron afónicos de tanto gritar sus predicciones apocalípticas en los países latinoamericanos considerados peligrosos por no tener gobiernos obsecuentes, sucede lo que sucede en Dubai, uno de los Emiratos Arabes Unidos. ¿Hubo alguna prevención del FMI al respecto? ¿Qué tal las calificadoras de riesgo? Los Emiratos Arabes Unidos eran un país que a los ojos de los citados voceros del neoliberalismo debería ser considerado “ejemplar”; un sabio y maduro atractor de siempre beneficiosas inversiones. Después el hecho que sea un estado donde no existen ni elecciones ni partidos políticos y siete emires todopoderosos se dediquen a hacer negocios y gastar su dinero en obras faraónicas mientras su población pasa necesidades básicas, es un dato menor. Curioso es que ningún guardián de la democracia de occidente salió a quejarse ni se les ocurrió hacerlo destinatarios de su tan vocacional exportación de la democracia.


noviembre 29, 2009

Homus Setentensis



Hay personajes que encajan como en los estereotipos sociales y generacionales como si hubiesen sido diseñados para ello. Son lo que se conoce como "casos de libro", aunque podríamos llamarles, más a tono con un léxico actual, "personajes de diseño". Es el caso de este tal Gustavo Plis-Steremberg: típico delirante setentista, encima músico y loco, ex militante del PRT que se volvió director de orquesta y "triunfó" en Rusia y en entre otras cosas, en un concierto le negó el saludo a Margaret Thatcher, y ahora es capaz hasta de expresar un sensato pensamiento sobre la izquierda argentina.

"Veo a la izquierda y me da vergüenza. Porque acá la izquierda es fundamentalista, tiene un montón de clichés y lanza consignas irrealizables”

¿Existirán más ejemplares así o se habrán extinguido en la mutación ordinaria?


noviembre 28, 2009

El blog: la simulación que se convierte en lo simulado


En un espacio llamado No-retornable Genovese presenta una reflexión acerca de internet y la literatura que incluye como uno de sus centros el fenómeno blog. Mientras digiero reflexivamente las jugosas puntas que despliega su texto, se me ocurre poner sobre la escena la lectura de uno de los atributos blogueros:

Las modernas tecnologías informáticas han revolucionado el campo del regocijo lúdico como proyección de deseos y vocaciones no desarrolladas en el campo de cruel selección de la realidad; los juegos de simulación realista son uno de los fenómenos más notables. Quién alberga, por ejemplo, una pasión no del todo realizada por el militarismo y la violencia, puede embarcarse en la nave escapista de los espectaculares juegos de simulación de combates, guerras y conquistas por diferentes escenarios donde es posible repartir disparos y masacrar un número apabullante de personas. Lo mismo para amantes del automovilismo o la aviación que no han podido acceder a roles sociales capaces de ponerle un acto ejecutivo a esas pasiones, cuentan con herramientas de sencillo acceso que les permiten reproducir con bastante fidelidad las sensaciones que se obtendrían aterrizando un Boeing 737 en el aeroparque metropolitano o manejando una Ferrari de Fórmula Uno por las calles de Mónaco. Los amantes de la escritura, en cambio, no disponen de tales opciones de juego, pero han encontrado el blog, que es un juego donde se simulan operaciones que hacen a la perfomance de un escritor, pero donde el grado de realismo traspasa el límite de la representación para que la simulación se vuelva lo simulado. Jugar al blog sería como jugar al Counter Strike en la calle con balas de plomo o a la F1 con autos que en efecto recorran calles y hagan ruido, o volar en aviones que efectivamente aterricen.

La particular sencillez de la física del acto de escrilectura hace posible este traspaso de un juego de simulación a un tipo de acción real. El blog gana así una condición propia, exclusiva y deslumbrante en relación a su capacidad de instituyente comunicacional: es capaz de dotar de realismo efectivo a un acto de mera ficción, que no aterra ánimos dada la presunción de la inocuidad de sus consecuencias, pero que irrumpe como un quiebre en las estructuras de producción de realidad.


 
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