El lugar donde he sido mandado a vivir sin ninguna experiencia previa en el medio de la más huérfana inconstancia. El que me obliga a tomar por sorteo hasta la más inocente de mis decisiones, como la de creer en la más pálida idea...

enero 16, 2007

El pan de uno


En materia de escribir y ensayar pensamientos siempre me gustaron las pequeñas inversiones de riesgo. En cambio, los negocios seguros de la escritura de notas de divulgación del pensamiento de otros con profusión de citas nunca fueron de mi agrado. Antes que precisar las obvias influencias, prefiero dejarlas que floten en pos de enfatizar alguna mirada personal que pueda surgir.

enero 09, 2007

Una biblioteca polémica

"El debate suscitado en torno a Horacio Tarcus y Horacio González (ex subdirector y director de la Biblioteca Nacional respectivamente) no es una polémica más a las que habitualmente asistimos en las catacumbas de los poderes del estado, donde se dirimen escandalosos duelos de intereses políticos y económicos, y se encarnizan brutales refriegas de apetitos personales..."



El texto completo en Nación Apache

enero 08, 2007

Escalera retórica



Genio.
Es Brillante.
Sin duda excelente.
Realmente es muy bueno.
En definitiva tiene un buen nivel.
En términos relativos es muy competente.
Se podría decir en general que hace bien las cosas.
Sin ser muy exigente, yo diría de todas maneras que se defiende.
En honor a una verdad que sea dicha con todas las palabras, no sirve para nada.





Música: Anathema A natural disaster


enero 07, 2007

El entretenimiento de los cobardes


Abusando de la fertilidad de Bardamu me prendo a su reflexión que inicia con una cita de Louis-Ferdinand Céline.

Esa es la idea dominante en el Reino De Los Hechos: el pensamiento es el entretenimiento preferido de los cobardes puesto que la acción es el de los valientes. Pensar siempre fue tomado como una excusa de los pusilánimes para no enfrentar la responsabilidad de la acción. Filosofar es dudar para no decidir y practicar el pensamiento acerca de cualquier materia ya pone en duda cualquier valentía; escribir por razones estéticas es directamente una mariconada. Pero el sentido común aconseja que nunca se debe subestimar a los que tienen miedo, porque son poseedores de un tesoro de inesperada e inoportuna productividad.



Música: Rammstein "Mutter"

enero 05, 2007

El horror tecnológico


Se han reportado dificultades para leer este blog usando algunas versiones del Mozilla Firefox ( por ejemplo la 2.0.0.1. ) ya que el color de fondo aparece blanco. Con la inapreciable ayuda de mis amigos mejores dotados de conocimientos técnicos estoy tratando de hallar la solución.

enero 03, 2007

El menor de los análisis VI

Del par triunfo-derrota



-La derrota o el triunfo jamás podrán dar pruebas fehacientes de su justicia o injusticia; sus fines no se basan en una cuestión de derecho ni de equidad, sino en su poder de instituir definiciones que permitan asignar algunas certezas operativamente irrefutables. Por ello, todos los adjetivos puestos sobre estos antónimos que liquidan toda ulterior operación de sentido, son decorativos, carecen por completo de sustancia. Lo importante de las derrotas y los triunfos es su poder de clausura a partir de su mera enunciación; ser inmunes a todo juicio de invalidación posible.


-La creciente relativización de los conceptos en la vida posmoderna, plagada de discursos contradictorios y abierta a toda clase de validaciones y contra-validaciones, tiene como atributo esencial de su supervivencia semiótica la preservación de algunos principios incontrastables; y es sobre el monolitismo de esos principios donde se asienta para poder sostenerse en semejante terreno impredecible. En ese caos de burbujeantes intercambios de discursos, el triunfo y la derrota, sobrevivientes positivistas y absolutas, gracias a su enorme popularidad y simplicidad, permanecen como dadores de código absoluto, y cada vez necesarios para el ordenamiento semántico de la una realidad que necesita como un mínimo oxígeno vital establecer jerarquías y obtener un mínimo de acatamientos valorativos. ¿Que sería de la vida occidental si se careciera por completo de categorías capaces de proporcionar resultados mayoritariamente irrefutables sobre los cuales edificar un status básico de referencia para consumar la práctica de la vida?


-Todo aquello que emane de la díada derrota-victoria constituye ya una consecuencia externa ineluctable, una manifestación de sus consecuencias irremediables. Tampoco encontraremos pertinente prestar demasiada atención sobre calificativos de forma; si fueron amplias, ajustadas, merecidas, afortunadas, brillantes o discretas.



-Es interesante palpar las sensaciones humanas que se crean alrededor de estos dos de los últimos monstruos categoriales absolutos que le quedan a la civilización occidental. El triunfo aparece siempre amigable, cariñoso y afectuoso; la derrota, en cambio luce siempre cruel, insolidaria y antipática. Por ello, cuando nos toca comunicarle a alguien un triunfo solemos ser efusivos, calurosos, radiantes, y casi como en un acto de amor, nos hermanamos con el ganador. La comunicación de una derrota, en cambio, huele a consuelo en retirada; una voz tratando de no herir que empalidece desde la lejanía, desde una fría compasión de quién trata de despegarse del derrotado en suave pero firme huida.



Música: Natalie Merchant "Ophelia"

diciembre 28, 2006

La cadena de calor

La cadena de frío es una expresión que se utiliza para designar los cuidados destinados a prolongarle la vida a todo producto orgánico de utilidad efímera -por ejemplo la leche- hasta que pueda ser distribuido y entregado para su asesinato mediante el consumo. Pero el Consumo en si mismo como Principio Fundamental de la Existencia debe cuidar que no se corte la cadena de calor que mantiene intacta su infinitud. El consumo no debe tender a infinito, no se admiten en su lógica este tipo de expresiones matemáticas tan pusilánimes, el consumo debe garantizarse infinito por todos los medios y antes que nada. En términos de la modernidad líquida –como le podría llamar Bauman a este posmodernismo populista- un producto de demasiada calidad se revela incompatible con el mantenimiento de la cadena de calor; los grandes productos –entre ellos, obviamente también los culturales- tienen ese nefasto defecto de resistir el tiempo. Por consiguiente, si aún quedaran nichos del mercado sujetos a esta insana costumbre de un disfrute que es prescindente a toda novedad, la novedad misma debe tratar de capturarlos. Porque lo que se intenta es totalizar el funcionamiento del consumo según el criterio de la más baja calidad sucesivamente reemplazable, por aquella máxima elemental de la filosofía marketinera que dice que más importante que vender un producto puntual es vender el hábito de volverlo a comprar regularmente en el tiempo. De ahí que es mejor que los productos sean muy malos, una pura hojarasca que provoque; o bien un pronto rechazo, o un hartazgo prematuro por el agotamiento veloz de su goce derivado de su mediocridad. Todo lo que conduzca a acrecentar la necesidad nerviosa de renovarlo.

Teniendo en cuenta al amigo Bardamu, es cuestión de como envolvamos las palabras. Ojalá la novedad epiléptica de hoy se pareciera a lo que alguna vez fue la vanguardia entendida como un giro de la mente en pos de asumir con un poco más de plenitud la libertad creadora disponible. Lo nuevo es mejor que lo bueno en cuanto permite prolongar esa cadena infinita de calor necesaria para mantener inputrecible la infinitud del consumo. Pienso que palabras como vanguardia o bohemia son de lo más anacrónicas que se puedan escribir hoy día.


“¡Tragedia!
Se está quemando
la vanguardia del mundo

- ¡Déjala arder!
es un tragicómico
depósito de imbecilidades
Te propongo que huyamos
a la fría y desangelada
Retaguardia
Donde sus cubridores
gimen de saciedad duradera
entre lingotes, alas y robots
colmados de dientes
de tigres y velos perfumados
Se intuban sus íntimos
mensajes, se introspectan
para luego poder interlicuarse
en parloteantes
tormentas conceptuales
Y superan veranos alienados
o primaveras herméticas…
Se ligan las venas del inconciente
hacen clausura entre cadenas
para luego sentir la fiebre
del viento caliente de las horas liberadas…
Se llevan puesto al amor
en cualquier calle desierta
Extrañan a sus musas
pero beben para recordar
los ocres de las olas
Se leen la palabra
sin preservativos
hacen equilibrio
por un cielo sin manos
y comen de pie
lejos del suelo
como jirafas…"



Música: Pain Of Salvation "Imago"

diciembre 26, 2006

Secretos de navidad

A estas fechas yo no las encuentro propicias ni oportunas –no más que cualquier otra- para realizar gestos explícitos de coherencia intelectual, o dejar constancia de una toma de posiciones respecto de cuestiones teológicas. Tampoco siento la necesidad de poner en evidencia mis disensos con el mundo actuando rechazos o indiferencias. Debo confesar que ante estos episodios vertebrales de la dramaturgia popular expreso un gesto más bien de neutra intimidad. Para mi la Navidad es apenas un rito familiar consumado desde el seno de la infancia, un bloque de cemento anclado en el fondo de mi memoria definitiva que decido año a año continuar de algún modo, y no me llama a actualizar jamás cuestiones como ser creyente, ateo, cristiano, burgués, liberal o bolche, ni tampoco me lleva a poner en crisis mi adhesión a algún determinado ideario; esto último podría ser en todo caso una intelectualización en abstracto, un apartado posible de la madurez en un ejercicio de reflexión exterior. Lo que casi siempre hago es ponerme a recordar cuando en la casa de campo de mi abuela la nonna se reunían treinta y dos parientes llegados de todas partes y yo con ocho años ayudaba en la tarea de poner a enfriar las bebidas acomodándolas entre tres barras de hielo adentro de un tanque de doscientos litros recortado, recibía como regalo de Papá Noel un revólver a cebita, y medio dormido de madrugada oía los cuentos verdes de algunos de mis tíos en pedo o las discusiones entre mis primos hinchas de Ford y Chevrolet.

Por diversas razones, desde hace muchos años me reúno sólo con los familiares más cercanos y la paso casi sin demasiada novedad salvo enfatizar un poco más una especie de reivindicación afectiva de los mayores que nunca me parece redundante. Si hoy se reprodujeran aquellos encuentros amplios de antaño probablemente sería todo un problema lidiar con ejemplares detestables por fascistas y necios, agobiantes por estructurados y lineales o prescindibles por intrascendentes y vulgares, pero por alguna razón eso ya no ocurre y no tiene sentido especular.



Música: Therion "Eyes Of Shiva"