El lugar donde he sido mandado a vivir sin ninguna experiencia previa en el medio de la más huérfana inconstancia. El que me obliga a tomar por sorteo hasta la más inocente de mis decisiones, como la de creer en la más pálida idea...

septiembre 28, 2005

Un lector llamado Literatura

(O las babas de la indiferencia )


"Nadie" se llama la Literatura. "Alguien" se llama la Literatura

Tengo una definición a la que quiero como a un hijo, tanto que me trae a menudo dolores de cabeza. Más que un concepto definitivo es un voto de lealtad a una de las conclusiones que se supo ganar una posición dentro de la estructura social de mi yo. Simplemente dice que un texto no es literatura hasta que alguien lo lee, no es posible hacer literatura sin ser leído. Lo si se puede hacer es escribir, y se puede hacer literatura sin hacer un libro, la edición es una instancia instrumental. La literatura es lo que le hacen los lectores a la escritura, o lo que hacen los lectores con la escritura. Es un par funcional, casi mecánico, por más que les duela a los antimecanicictas. Si el lector no está, toda definición de literatura queda herida de muerte.

Se escribe no para ser leído, es decir, para nadie, pero al mismo tiempo se escribe para la Literatura, objeto ingénito al lector, por lo tanto nunca de deja de escribir para algún lector.

Escribir para determinado lector entrega una dimensión de control de la acometida, es una fuerza de gravedad focalizada que atrae y conduce, direcciona y modela al texto, impidiendo desvíos y corrigiendo rumbos, revocando sueños y promoviendo renuncias. Escribir para la Literatura inaugura el campo de la epopeya, el escritor se hace héroe de su propia libertad, y ya no existe esa gravedad direccionada, ahora hay una pulsión textual que se dirige ante desorientantes cantos de sirenas generalizados que se dejan oir desde todas las direcciones, allí donde están flotando los lectores que hicieron la Literatura.

Y amo más a los que escriben para la Literatura que para un lector.

Escribir para el texto, no para el libro.

Escribir para la Literatura, es decir para El lector.

Por supuesto que existe el que escribe pensando en que no lo va a leer nadie. Ahora bien ¿ ustedes le creen? Y si así fuera ¿vieron que es lo que escribe?

Si alguien toma un piano, compone una pieza de alta calidad artística, ejecuta lo que compone, lo oye, no está haciendo música?. Ajam. Pareciera que si. Si escribe un texto de alta calidad artística , lo corrije, lo edita, lo relee, no está haciendo literatura? Pareciera que si. En que lio me meti con mi propia definición, ¿kaput?

La escritura que se autoproclama para nadie tal vez psicopatea con el asunto. Como llevar la cornamenta erguida proclamando que amamos la pareja abierta. Cada vez que repetimos “no se para qué”, “no se por qué”, “no se para qué”, yo estoy cada vez más seguro de que si sabemos para qué y nos estamos haciendo los repelotudos. Como hacen algunos pedófilos que se convierten en curas o profesores de música para estar cerca de los niños y jugar a la negación-realización de toquetearlos. El blog por ejemplo, es una válvula de escape para nuestro propia presión de ser registrados que nos permite psicopatear con lo contrario. Es una apuesta de polvo escondido y a escondidas desde el circo de nuestra propia clandestinidad. Que me lean decir que no necesito que me lea nadie. El viejo truco de histeriquear con la negación del deseo mientras me chorrean las babas. “Juro que no quiero jugar”, “juro que no quiero jugar”, pero el estadio lleno y la camiseta número 10 puesta todo el tiempo nos desmienten irrevocablemente.

( Por ay ) Pienso que toda negación repetida con frenesí es una afirmación de su contrario, por la tensión de la ligadura. Se darán cuenta de que acabo de afirmar que yo mismo puedo estar cometiendo lo que señalo, al venir repitiendo desde hace rato la negación de la inutilidad.

Si, es que la verdad a veces no es un problema de acierto o error, sino de elección.

10 comentarios:

Daniel dijo...

Tino; el problema no está si se escribe para publicar o no. Se escribe y se publica y es irrelevante todo el resto. Tengo que decirte que te siento un poco perdido en esta historia. El problema, lo que se está discutiendo es otra cuestión: es si algún lector posible (mercado) o alguna praxis de lectura posible (academia) puede o no justificar (explicar) un texto. Yo creo que no y eso es todo.

Tino Hargén dijo...

Daniel

Si lo "Lo que se está discutiendo" ( después me decís quienes los están discutiento )es eso, estoy de acuerdo. Hay gente que produce textos para mercado y academia , eso no lo explica como arte, ni menos lo justifica en igual sentido. Lo justifica como transacción comercial o de obediencia formal, no como arte textual.

Pero para mi no termina ahi, en todo caso yo estoy discutiendo otra cosa. Cuando aparece la explicación anticipada de la negación. Para no escribir para el mercado o la academia no se escribe para nadie, hay otras opciones de "alguienes" a construir. Si querés es una escritura que va camino de fabricar su lector.

Ahora bien, ojalá se escriba "para nadie" si ese es el precio de no escribir para complacer a la academia, al mercado o la corte de turno. El tema, como dije al cerrar mi último post, es creértelo. Con lo que creemos cada uno se construye el pensamiento.

Yo por ejemplo escribo para nadie, no busco complacer a ninguna corte, ni siquiera las conozco, sólo que no me lo creo, porque en el fondo se que estoy buscando un lector o un pedido de absolución.

GUSSANITA dijo...

no descuarticemos textos. ni siquiera pensemos en el porqué de su creación. no nos preguntemos nada. leámonos y disfrutemos. ¿tan difícil es no pensar?

Tino Hargén dijo...

Bienvenida guapa gussana!

Es que pensar sea tal vez mi forma de disfrutar, al menos de una parte de mi. Si te das una vuelta por mi otro blog allí no soy el mismo me parece...

Gracias y saludos

acteon dijo...

Los textos no se descuartizan, se pliegan o se recorren. ¿Nunca, Guss, te han dejado pensando? "¿Qué tocó en mí?, ¿cómo?" Entender como se mueve un animal o como vuela un avión, no impide que lo disfrutemos ni que rompamos su magia, su aura. Es más, para algunos, intensifica ese gusto (como el catador de vinos.)

Aparte está el problema que tratamos de abordar. Cómo no ser juzgado o justificado por el lector, cómo amparar nuestra escritura en cierta intangibilidad. Daniel, en tu comentario te entendí más que en tu post original (por la síntesis). Se me ocurren varias cosas, entre ellas la ley de indesibilidad: al momento que hay un lector, el texto se deforma por su huella.
Y un problema: la contrastabilidad de un texto. Al momento que anulamos la lectura (y su subjetiva, deformante e interesada huella), cualquier escrito es válido y perfecto: todos son grandes textos, todos son basura. Ninguno importa, ninguno deja de importar para sí mismo. Por ejemplo, todo lo de Tabarosky es excelente, porque es irreductible e incontrastable.

Me parece que da para largo, y yo más bien estoy leyendo las huellas tácticas de una frutración con el Sistema en todo esto(mercado-academia-clandestinidad.) Obviamente, esto trasciende el hecho de publicar o no, como vos decís.

Igual yo sigo en falta: tengo que leer el librito de Tabarosky (entonces, éste ya me habrá ganado como lector)

Un saludo.-

Tino Hargén dijo...

Interesante Hernán lo de las huellas tácticas, y por supuesto que da para más.. Y si
escapar de la obligación de teenr un lector libera de toda contrastación...pero es un engaño, una falisificación, el texto sin lector se pudre...

PD: Buena idea, yo también voy a comprar para leerlo al libro de Tabarosky (he leído demasiadas reseñas, citas y comentarios de sus textos ), la duda es que si compro el que escribió para si mismo o el que escribió para que lo leamos los Massei, los Zoppi, los Soler y los Quintín. ( un chistecito )

Bardamu dijo...

Alguna vez leí por ahí que escribir es un modo de manifestación del Eros, cosas de Barthes, creo. Pero lo bueno de escribir es no tener jamás la última palabra, y en ese sentido es indudable que se escribe para alguien más que para uno mismo.
No sé muy bien qué es hacer Literatura, como no sea un retorcijón del lenguaje, una extemporalidad provocada y ansiada de la palabra.
Me niego a comprar el libro de Tabarovsky. Libros como ése han de leerse de prestado y así lo hice. Los dinerillos es mejor reservarlos para otras ocasiones, como ejemplo valgan las ofertas de saldo editorial españolas que circulan a bajo costo (Sebald, Gracq, Mishima y otros). Es decir, para esa Literatura que no sabemos bien que és, pero que trasciende el ilustrado comentario sobre ella...
Saludos.

Tino Hargén dijo...

Luis
Muy interesante eso de " no tener la última palabra", escribir y dar a leer ( no digamos "publicar" para no herir susceptibilidades ) es inconcluirlo al texto, mientras esté en nosotros parece quee stá terminado, al exponerlo, damos vuelta la página...Todo libro es una sinfonia inconclusa (?)

Cioran, un poco el colmo del pesimismo, decía algo asi como que "toda palabra es una palabra de más". Puede ser, todo texto es una palabra de más, enhorabuena..

Cuando voy por librerías del centro me espanto de los precios, pero en esas ofertas de batea, revolviendo, se suelen encontrar cosas muy buenas.

Saludos

angel dijo...

Hola he pasado a conocer tu blog literario y a invitarte a recorrer el mío. Es de poesía. En él añado mensualmente 11 poemas de diferentes autores. Espero lo disfrutes, desde ya te doy la bienvenida. Saludos....

Tino Hargén dijo...

Hola Angel, bienevenido, gracias por la visita, y muy interesante tu blog por cierto !
En mi otro blog La Tapa de los Sesos estoy intentando poner muestras de mis escritos poéticos

Saludos