El lugar donde he sido mandado a vivir sin ninguna experiencia previa en el medio de la más huérfana inconstancia. El que me obliga a tomar por sorteo hasta la más inocente de mis decisiones, como la de creer en la más pálida idea...

octubre 05, 2005

El malestar de la casta librera

*Este post está escrito fundamentalmente a partir del artículo del escritor Gonzalo Garcés reproducido en el blog de Beatriz Vignoli. Las citas entre comillas pertenecen a dicho artículo


El viejo arte de la refutación está en desuso, por lo que no pretendo demostrar lo contrario a lo expuesto. Hoy día, lo que se acostumbra hacer con el discurso del Otro es reputearlo más que refutarlo, y no voy a ser la excepción. Si esperan el hilvanado de un sesudo análisis los voy a defraudar, se trata más bien de algunas ligeras y vocingleras contrastaciones. Creo que todo es válido en pos de arrancar las propias ideas, así nos tengamos que comer un Garcés en el desayuno, lo importante es que salgan. Lo más raro –weird diría un inglés- de todo esto es que comienzo con un acuerdo puntual respecto de uno de los conceptos vertidos en el citado artículo. Por fin leo que alguien dice sin media boca que el blog no es un género y que es un medio. Pero es sólo un buen comienzo para un tenebroso final.

La blogósfera está plagada de basura banal, de jueguitos de palabras, de aburrimiento y trivialidades. Al igual que en la literatura de cartón-papel y en todas partes. ¿Por qué, respecto del blog, se insiste en usar lo peor que se encuentra en él –más allá de que muchas de las cosas que se establecen como malas no lo son tanto a mi entender- para definirlo y caracterizarlo como género? Operación que luego se niega y se auto-refuta. La contradicción comienza cuando se procede a realizar un recatado rescate de algunas excepciones a la regla, a las que se acude por la necesidad de barnizar el discurso con un mínimo sesgo de corrección política, de supuesta ecuanimidad analítica desprovista de animadversión alguna. Si se reconoce que en el blog se publican cosas “excelentes”, que es en definitiva un medio, cual sería el empeño en encasillarlo en la peor de sus versiones?


"No tengo nada contra los blogs. Ciertas bitácoras periodísticas, las que reúnen material sobre un tema o cuelgan artículos que nadie más se atreve a publicar, me parecen necesarias
y para ellas no tengo sino gratitud”. Más allá de que adhiero a la idea de que el periodismo internético –incluyendo a los blogs como una más de sus expresiones-, independiente de las grandes corporaciones multimediáticas, pueda ser una esperanza cierta de contar a corto plazo con una prensa alternativa capaz de formar opinión, mi pregunta es: ¿Por qué el blog se justifica sólo porque publica lo que no puede, no quiere o no le conviene publicar la prensa oficial?. Por qué su valor siempre se lo considera ad referéndum subalterno de lo oficial? Las hegemonías pueden acabarse y las jerarquías pueden estar en crisis. Si la estética de la clase alta literaria ensombrece y su abismal vacío de nuevos mensajes y formas obliga a fabricar estrellas con cada vez menos luz, es otro problema. Y desde internet tal vez venga la solución y no la complicación.


“Basta perder un par de tardes en la red para comprobarlo: el blog tiene una sola virtud, es barato.” Las carreras literarias de varias estrellitas de editorial tienen una única virtud, son caras. El blog es barato, y no es su única virtud, pero si la que más molesta y taladra los muros. El blog amenaza precisamente por su bajo costo, por la real y palpable democratización de la expresión que produce, intolerable para muchos acostumbrados a la discreción elitista de las palaciegas monarquías culturales. Si cualquiera va a convertirse en escritor haciéndose leer desde un blog, resulta que hay inversiones que dejan de ser rentables. Como es posible que aspiren a establecer voces autorizadas blogers que viven en un departamento de un ambiente en pleno centro de Villa Adelina, o en un barrio de Tijuana, que no cuentan siquiera con la parafernalia logística que habitualmente disponen los “meteoritos”: desde un corrector de estilo particular, que a modo de personal trainer lo visita cada mañana para mejorar la figura de su prosa, o un taller de poetas a sueldo emebelleciendo párrafos. Hay que ver con que obstinación algunas editoriales insisten en seguir fabricando aquel “modelo de escritor latinoamericano”, el que se iba a hacer hombrecito intelectualmente a París, con sus benditas estadías de perfeccionamiento imperfecto en las Sorbonas y su paradigma de bon vivant, niño listo y rebelde. Todo para construir una firma que justifique la lectura acobardada y amedrentada de críticos y lectores.


-“...Lo que me subleva es el aire santurrón con que tantos bloggers hablan de sus devaneos. El pomposo dislate de prestarle virtudes intelectuales o estéticas a una herramienta...” De acuerdo, si, yo ya me harté de dar serenatas cantando que el blog no es un género, pero también Garcés comete lo mismo que denuncia, hace un género de una herramienta y para bastardearla la instala como sinónimo de sus peores y más banales contenidos. Se podrá objetar que dentro de los blogs la hojarasca es la regla y la calidad la excepción, no lo niego ni afirmo, pero ¿no sucede en todo caso lo mismo en el mundo editorial? Hecho que “casualmente” el mismo Garcés menciona -haciendo abuso de la auto-refutación-. Como si el fárrago de bazofias aburridas, previsibles e infladas que abarrotan las librerías y bibliotecas no fuera suficiente ejemplo.


“No quieren abolir la jerarquía literaria: quieren ocupar, a fuerza de mesas redondas, el tope de esa jerarquía.” Obviamente, ¿y qué? Cual sería el problema. Las jerarquías nacieron para ser desafiadas, y no sólo desde internet.


“Que excelentes escritores tienen blog. Beatriz Vignoli cuelga en el suyo algunos de los mejores poemas que se escriben hoy en español. El mexicano Tryno Maldonado era conocido por su blog antes de serlo, con justicia, por su novela Viena Roja.” Lo que confirma las bondades del blog como medio y su nulidad como género en sí. Pero algo huele mal después: “Todos producen textos redondos, precisos, que bien pudieron escribirse en una Underwood antes de pasarse al blog”. Si el blog ha de ser medio, no juzguemos sus contenidos de forma clasista y elitista. ¿De donde viene esta especie de “discriminación racial” a la hora de evaluar artísticamente una pieza según el color de la piel del soporte que la hace legible? Le faltaría decir, ‘es tan bueno que hasta pudiera publicarse en un libro!’ A quitarse ese aura de superioridad intolerable que si existe una crisis de validación del libro es a causa de lo que en ellos está escrito, y no por alguna que otra rebeldía que se haya planteado desde el blog.

10 excelentes cuentos colgados en un blog ¿Son género menor? Los mismos 10 excelentes cuentos editados en un libro ¿Son género mayor?


-"....Uno pensaba que el anonimato, la falta de censura, propiciarían relatos de salvaje sinceridad, un modo nuevo de desnudarse, noticias inauditas sobre la conciencia humana. Pero no. Las amas de casa dicen que los niños por suerte bien, los estudiantes de letras que Bush es malo, los escritores de fin de semana que como Bukowsky no hay. El blog, por ahora, no trae diversidad al mundo: lo aplana...” El colmo , claro, le pedimos al blog que haga todas las hazañas que la literatura oficial no puede hacer porque pobrecita, como nace esclava hay que perdonarla. Como si para ser admitido en el club no le quedara otra que reflejar hallazgos geniales todos los días.

6 comentarios:

Bardamu dijo...

Muy buenas puntas, Tino.
El señorito Gonzalo (y no es el primero) pretende defenestrar lo que le causa temor. Cosas que el viejo y también menospreciado psicoanálisis ya ha estudiado hace décadas.
Pero en su caso quizás intereses más prosaicos estén rondando. Algunos escritores que ponen sus cuentos en los blogs resulta que también ganan juicios. Hay vinculaciones que se estremecen.
También escribi algunas cosas acerca de estos manejos y las denostaciones, allá en el Doke.
Che, escribo esto en medio de un montón de Spams que te invadieron los coments. ¿Será esa la respuesta del oficialismo?
Un abrazo.

Tino Hargén dijo...

Gracias Luis, y vaya si te ocupaste de este tema en el Doke!

Borré todos los spams, y ahora ahora les puse la palabrita a descifrar, espero que de resultado, pero será casualidad que hayan entrado todos a este post :-)??

abrazo

GUSSANITA dijo...

en un blog se pueden publicar muchas cosas. ni lo uno, ni lo otro.es sólo un canal. para tantas cosas. entre las que el porcentaje de basura es bastante alto. como en todas partes.
anoche entrevistaron a almudena grandes. dijo algo así como que era libre porque escribía lo que querían sus lectores. y que cuando dejaran de leeer (comprar) sus libros, ella cambiaría su escritura según los deseos de los lectores (consumidores).
yo no quiero ni siquiera empezar a imaginarme las consecuencias de esto...
¿no es esto acaso una perversión que se evita en gran medida en los blogs de creación literaria? ¿no serán acaso el underground de esta época?

Tino Hargén dijo...

Gussa
Tal cual, la basura no es exclusividad de ningún medio.

Luego lo de Almuneda, se entiende poco eso de proclamarse libre y al mismo tiempo obligarse a escribir algo determinado. Hay proyectos de libros que se escriben con complejos studios de mercado previo, no es delito, pero digo yo, por qué no reconocer que se es un comerciante de las letras y dejar de esa pose mentirosa de artista libre?

Si, si es que existe algo hoy día que se llame "underground literario", los blogs forman parte de ello.

Jorge Alberdi dijo...

Tranquilo Tino, todo es cuestión de tiempo.
Para reafirmar siempre: el blog es un medio. Un medio al que no todos tienen acceso, por más barato que pueda resultarle a Garcés; un medio que para algunos es su única alternativa, y un medio que otros elegimos, simplemente.
Eso sí, cabría preguntarse por qué el artículo se reproduce en el blog de Beatriz Vignoli
Por lo demás, podemos seguir con la trivialidad, basta citar: 'Ladran Sancho...'

Tino Hargén dijo...

....Señal que son perros !;-)

Saludos y gracias Jorge