El lugar donde he sido mandado a vivir sin ninguna experiencia previa en el medio de la más huérfana inconstancia. El que me obliga a tomar por sorteo hasta la más inocente de mis decisiones, como la de creer en la más pálida idea...

diciembre 21, 2011

La bala en los labios

A la arquitectura no hay con que darle en términos de potencia simbólica, por decirlo en sencillos términos. La capacidad brutal de sus obras para comunicar masivamente un mensaje conceptual desde las formas es inigualable. Y a propósito del arquitecto francés Jean Nouvel, recientemente galardonado con el Premio Pritzker, observando una de sus obras -el edificio Agbar de Barcelona- se me ocurrió que sería interesante hacer una encuesta de opinión con dos opciones:


¿Usted cree que el edificio representa una bala?





¿Usted cree que el edificio representa un lápiz labial?




En cuanto me inclino por la primera opción el edificio me parece un asco, una total aberración. Pero en cuanto pienso en lo segundo hasta lo encuentro encantador.

diciembre 15, 2011

El contenido



(Un cuentito de fin de año)


Ariel, un diseñador gráfico treintañero de figura bastante agraciada, salía con dos chicas igualmente atractivas, Alejandra y Mariela, y por ambas creía sentir un amor igual. Acosado por la necesidad de optar por una ellas para formar una pareja estable se enfrentaba al problema de una indescifrable elección en tanto no hallaba razones valederas para decidirse. Entonces fue a plantearle el problema a su psicólogo, un experimentado profesional de muy buena reputación, que entre otras particularidades acostumbraba a contestar preguntas y dar consejos taxativos, asumiendo los riesgos que ello implica.

—Las quiero a las dos, y no encuentro el modo de saber con quién quedarme, pero siento que debo optar por una, porque seguir con las dos al mismo tiempo ya me resulta insoportable, quiero disfrutar la estabilidad de una pareja única, quiero concentrarme a alguien, me desarma esta dualidad, se me hace insostenible...

El psicólogo, haciendo gala de su agudeza analítica y de su sentido de la oportunidad, entendió que ese era un momento clave en la vida de Ariel y se imponía marcar una afirmación muy fuerte, muy jugada, que solo reservaba para algunos pacientes en circunstancias muy especiales:

—Ariel, conociéndote tanto después de más de tres años que venís a terapia, conociendo tu historia con estas dos chicas de las que tanto me has hablado, estoy seguro que lo mejor para vos es que elijas a la que te contiene más, a la que es capaz de fundirse en tu personalidad pero a la vez ser un estímulo a tu expansión. Y me atrevo a afirmar que la indicada es Mariela y no Alejandra…

—Está bien, no hablemos más... Voy a tomar su consejo, me quedo con Mariela y rompo con Alejandra, y dentro de un tiempo vuelvo a contarle como me siento…

Es evidente que Ariel confiaba en su psicólogo, por lo que ni bien escucho su opinión no dudó un instante en actuar la decisión. Pasado un tiempo, regresó al consultorio.

-Doctor, aunque parezca obvio solo vengo para agradecerle. Todo me ha ido maravillosamente bien con Mariela, realmente quiero darle gracias por comprenderme y por haberme ayudado…Todo ha sido increíble, sabe que ese mismo día que estuve acá a la noche la llamé a Alejandra y corté con ella, asi de una, le dije que habíamos terminado, que no me preguntara por qué, pero que habíamos terminado…Y bueno, me dediqué solo a Mariela, y con el correr de los días me di cuenta que lo que usted decía es la pura realidad: ¡nadie me contiene como Mariela! Con ella me siento protegido, pleno, cubierto, en un estado como de contención que me hace sentir muy bien, ¡y claro que era eso lo que necesitaba!, y es justamente lo único que no sentía con Alejandra…

El psicólogo hizo gala de la modestia habitual que en estos casos suele esgrimirse, dando a entender que la idoneidad esperada de un profesional no debe agradecerse porque forma parte de lo que sencillamente corresponde. Pero finalmente, Ariel no pudo resistir su ansiedad e indagó al psicólogo con una inquietud obvia.

—Una cosa le voy a pedir, casi como un favor…Que me cuente como fue que usted descubrió que Mariela era la indicada para mi, que señales registró que yo le haya dado, que observaciones, que razonamientos lo llevaron a darse cuenta, o en que teoría se basó para aconsejarme tan bien con tanta seguridad…

—Mirá, no debería hacerlo, pero te lo voy a contar…

El psicólogo sintió que era la ocasión propicia como para actuar una especie de auto-homenaje a su propio trabajo frente a su paciente, con el latente respaldo que era capaz de ofrecerle un acierto clínico tan notable como ese, se volvía un ejercicio muy relajante dar cuenta de las propias convicciones profesionales desde un lugar de plena sabiduría.

—Todo está en las palabras Ariel, absolutamente todo. Y lo digo como la conclusión final de mi recorrido teórico, después de años de formación y experiencia, después de haber digerido a Freud, a los estructuralistas, a Lacan y a muchos más, después de tantos congresos, seminarios, de mis libros publicados…Somos nada más que un acto del lenguaje, y todo lo que nos rodea y llamamos material, la sangre que corre por nuestras venas inclusive, no es más que una de sus ficciones objetivas. Nervios, impulsos, músculos, sentimientos, son solo palabras enhebradas de un modo particular, son sentidos, significantes, significados en el tiempo y espacio. Somos meras construcciones del lenguaje, y como tales en sus leyes nos basamos para existir, para funcionar...Por eso, aunque quizá te defraude lo que te voy a revelar, fue muy fácil saber que Mariela era la que mejor te contenía…

A continuación el psicólogo sacó su lapicera, tomó un papel y escribió con letras grandes: “M-ariel-a” y se lo mostró, como dando por concluida la historia. Pero Ariel prefirió reservarse el remate:

—!Usted es un capo! ¿cómo no está en televisión?


diciembre 13, 2011

1000


El post número 1000

El post número mil de un blog cualquiera dista mucho de asemejarse al gol número mil en el fútbol profesional, pero para la dimensión fantástica que este autor habita, caracterizada por complejas deformaciones metafóricas de los valores naturales, existe entre ambos eventos una intangible representación proporcional: por lo que a continuación les informo que me acabo de colgar del alambrado y he pegado un grito atronador.

De todo este ejercicio irregular el foco temático siempre fue plural y hasta difuso, mayormente textos de opinión sobre cultura, política o literatura, decorado por algunas reflexiones filosóficas y otros tantos breves ejercicios de ficción, con niveles de elaboración que van de lo nulo a lo mediano. De sus momentos de mayor concentración han quedado textos que ha sido reproducidos en sitios colectivos como Rebelion.org y Nación Apache. Pero más allá de esto, lo curioso es que a fines de junio de 2005 comencé este blog, jamás detuve la publicación de entradas, como si fuera un ejercicio regular, mantuve la gimnasia de subir “algo” todas las semanas, con un promedio de dos o tres posteos. Y cuando los días de silencio se encadenaban, sentía la necesidad inexplicable de derramar otra gota, como si la constancia fuera una especie de elección estética, o tal vez mandato de forma vinculado a la obligación de un supuesto mantenimiento vital. Como si mantener vivo al blog tuviera que ver con garantizar un flujo constante y cíclico de latidos que no pudiera detenerse más de diez días so pena de dejarlo morir irremediablemente en la anoxia.


El verbo publicar

En esos primeros años -2005, 2006- se reflexionaba mucho sobre la misma herramienta blog, sus posibles alcances, su impacto en el mundo de la expresión al punto que hablar de si mismo se había vuelto uno de los sostenes temáticos tanto de los blogs encarados como diario personal como los que apuntaban a una orientación temática determinada –literarios, periodísticos, de opinión-. La relativa novedad de la herramienta generaba todo tipo de reacciones, muchas desde el desconocimiento; miedo, vergüenza, orgullo, rechazo, polémica.

Curiosamente una de las resistencias más notables la hicieron notar algunos escritores “tradicionales”, que habían adquirido su título habilitante de tales publicando un libro de papel casi como un rito iniciático, reaccionaban con cierta violencia a lo que entendían la pérdida de un privilegio dolorosamente adquirido, habiendo pasado los filtros naturales que cualquier organización, de haber participado de ese estresante juego del rechazo y la aprobación. A todo el medio en general les hacía ruido que el blog permitiera conjugar con cierta dosis de realismo el verbo “publicar”, especie de palabra sagrada capaz de suscitar por si sola enormes suspicacias y urticantes tensiones. Demasiados tabúes simbólicos rondaban el hecho de la publicación, su status de privilegio y su referencia consagratoria quedaban conmovidas frente a un sencillo juego electrónico que parecía burlarse de la dura realidad volviendo accesible para cualquiera un acto que se había forjado una sólida reputación de selectividad. De imponerse el blog y la publicación web independiente, la letra se vulgarizaría de un modo exponencial y el peligro era que cualquiera podía obtener el codiciado botín de ser leído casi como un juego, sin sufrir las “peripecias del no”, valga la casual contingencia de usar el título a la novela de Luis Chitarroni.

Por el lado de los medios la reacción fue moderada, algunos exagerados paranoides que nunca faltan la vieron al principio como posible amenaza, pero luego se impuso la astucia comercial y supieron absorber la herramienta para volverla de alguna manera complementaria a sus intereses. La realidad es que los blogs de opinión o periodísticos que podrían haberse perfilado como una canal alternativo de generación de contenidos no pudieran superar la dependencia de los grandes medios a la hora de generar esos contenidos, y se volvieron en su enorme mayoría meros divulgadores selectivos de materiales de esos grandes medios. Los enlaces a contenidos de grandes medios superan abrumadoramente a los enlaces a contenidos de otros blogs o medios alternativos, por lo que el blog es un espacio independiente y diferente en el que se pueden encontrar otras voces, opiniones e ideas, pero que nos devuelve demasiadas veces a los grandes medios de los que se supone representa una diferencia.


Pasado el impacto de esos años, los números de visitas bajaron, y la herramienta pasó a un plano de meseta. Tal vez su utilización en las campañas políticas y la agitación confrontativa que explotó sobre la faz de la tierra argentina después de conflicto con el campo, insufló un veranito de difusión a los blogs en tanto adquirían notoriedad los “blogs peronistas” o “blogs militantes”, denunciados por la oposición.

La tensión valorativa entre publicación web y publicación de papel ha seguido su curso más allá del blog. Sitios colectivos de compilación de autores han podido mantener cierto vigor y prestigio aunque siempre restringido a algo lateral en a medida que los grandes medios no le dan un lugar relevante. Su falla ha sido la excesiva dependencia del enlace a los medios tradicionales y la falta de contenidos propios. Que lo que se publica en los medios de mayor penetración fija forme una inevitable agenda es algo que no se ha podido superar.


Ni tan bueno ni tan malo

Pero existe otra sombra que lo rodea y que lo cubre de un manto de dudas. Siempre queda la sensación que lo que subimos a un blog –o a cualquier otro medio web- no es lo mejor que se nos ocurre, porque de considerarlo suficientemente bueno veríamos como un desperdicio el hecho de “quemarlo” en un blog y preferiríamos destinarlo a otro proyecto. El blog recoge apuntes del momento, flashes de actualidad, citas, frases, repentizaciones y pocos trabajos orgánicos, sea a nivel ensayo e investigación como en materia de ficción, narrativa y poesía; recibe los materiales que fluctúan entre aquello que sentimos no es lo suficientemente bueno como para guardarlo para un libro o una revista, y lo que no es lo suficientemente malo como para hacernos pasar un papelón. Lo valioso subido a un blog suena a regalado; no se bien por qué pero creo que en definitiva funciona así. En la medida que lo escrito en los blogs tenga alguna recirculación a medios de mayor prestigio y llegada, esa tendencia podría superarse.


El blog y las redes sociales

Las redes sociales han experimentado un impresionante crecimiento en los últimos tres o cuatro años, entre las cuales Facebook es la que por la ductilidad y amplitud de su formato ha capturado para si muchas de las funciones del blog. Dado que los blogs personales solo podrían tener una circulación mínima entre el pequeño grupo de lectores amigos y comentadores, publicar textos directamente en Facebook cumple a veces con mayor visibilidad la tarea de difusión, aún cuando sea la vista restringida a los contactos. Y una cosa que contribuye a ese efecto es que en Facebook un considerable efecto de recirculación, tanto como el que funcionaba en los blogs a través del enlace de posts de otros blogs. A menudo la gente que lee algo interesante de algún contacto propio en Facebook lo reproduce o enlaza y eso provoca cierto efecto de expansión difusora.

Twitter, con su tortuoso sistema de 140 caracteres que obliga a una expresión cuasi telegráfica, no reemplaza funciones del blog, pero acapara atención como entretenimiento adictivo, ideal para el intercambio de huevadas, la búsqueda de la frase ingeniosa o la forma de decir algo que muestre lo exquisito y exótico que somos. Pero en general ha crecido en lo social alimentada fundamentalmente por la posibilidad de acceder a una ficción de comunicación con el “famoso”, con el personaje mediático. Poder fisgonear lo que estos personajes dicen o se dicen constituye un atractivo irresistible para muchos, una canalización más al cholulismo genético que no deja de crecer en vastos sectores de la población. La idea de feedback es débil, casi simbólica, porque lo corriente es que el famoso que tiene 30.000 seguidores, siga solo a 50 personas y no lea casi nada de lo que escriben sus admiradores anónimos.


Larga vida al blog

Fue tan fácil crearlo como discretamente dificil fue mantenerlo, será por eso que todos los días me resulta absurdo solo pensar en la posibilidad de dejarlo morir.

diciembre 05, 2011

El llanto del ajuste


Del ministro Cavallo a la ministro Fornero, el neoliberalismo como juego de las lágrimas...

diciembre 01, 2011

Mascota




-Vení, vamos, te preparé una cuchita para vos en el fondo de casa..


Foto: Luis Beltrán


noviembre 28, 2011

Toni Negri y los intelectuales que deprimen


Toni Negri está de nuevo en la Argentina y en este reportaje podemos encontrar un breve pantallazo de la dirección de su pensamiento político en la actualidad.

Más allá de algunas posturas que me parecen felices como dar cuenta una vez más de las limitaciones representativas y describir vívidamente al sujeto atrapado por la dictadura del mercado, hay en muchas de sus respuestas esa resonancia gris y depresiva que me ha venido llenando de insatisfacción en él –y en algunos otros “intelectuales de izquierda” europeos- que otrora supe leer con entusiasmo. Siempre contradictorios entre el posmodernismo pomposo de sus discursos y esa impostada fidelidad a la ortodoxia marxista de “las clases”. Siempre fascinados por el brillo superficial de las escenas bizarras de resistencia y expresando un rechazo casi instintivo por las acciones de incidencia concreta, dejando entrever ese prejuicio discriminatorio en la calificación de “nacional populista” a todo proceso heterodoxo que provenga allende los mares. Me pregunto como se sentirán en la posición de ser de alguna forma la cabeza crítica de un neoliberalismo sin haber podido incidir ni un ápice en contra de la plenitud de su apogeo.

Parecen no entender que no existe un afuera del poder en tanto el poder es algo que ya existe cuando nos toca vivir en este mundo. Que la sociedad sin poder debería ser planteada como una necesaria pos-utopía, una especie de utopía de segunda fase en tanto para edificar una sociedad sin poder primero hay que vencer al poder existente -un poder que pretende perpetuarse y ha establecido sólida estructuras para lograrlo- y al poder se lo vence con otro poder, toda vez que su su materialidad y su inexorable lógica fáctica se hacen infranqueables. Ahora bien, la pregunta sobre si es verosímil que otra sociedad de poder pueda plantearse como objetivo la desintegración de ese poder, seguirá flotando como incógnita inquietante, pero es evidente que por menor que sea esa posibilidad será superior a la posibilidad que podemos vislumbrar de una sociedad con “este poder” que ha dado sobradas muestras de una construcción vocacionalmente irrenunciable.

Lo que califica la eficacia de un determinado oponente a un sistema de poder, es su capacidad de producir daños a ese sistema, por decirlo sencillamente. De sembrar al menos una fisura en su apogeo que aumente las probabilidades de su caída. Lo que califica como enemigo eficaz de un cuerpo a un virus, por ejemplo, respecto de otros virus, es la capacidad que tiene de poner en crisis a ese cuerpo, de quitarle salud, de obligarlo a hacer concesiones a su plenitud, a su estado ideal. Autocalificarse de verdadera oposición por el mero voluntarismo expositivo no tiene sentido.

Aquello que le produce un pequeño malestar a la soberana salud de un sistema no es revolucionario en si mismo y quizá no sea nada más que un paso preliminar, pero seguro que todo aquello que no le hace ni cosquillas, tampoco lo es.


noviembre 27, 2011

Especulación subjuntiva


Lo que hacemos, o hagamos que suceda "sin querer”, me recuerda que existe una vieja tensión antagónica entre la intención y la casualidad en los actos o decisiones creativas, derivada de una dicotomía mayor a nivel filosófico entre la determinación y el azar. Los actos que son producto de nuestra predeterminación conciente gozan de un status superior y parecen responder con mayor grado de autenticidad a nuestra esencia. Lo que se diseña, lo que se planifica, lo que se busca deliberada y afanosamente, luce siempre más auténtico y profundo que lo que sencillamente irrumpe sobre en nosotros.

Pero esa elaborada intención conciente puede ser engañosa, y tropezar con una idea tal vez sea la lógica consecuencia tanto de haberla buscado afanosamente como de haberle sido indiferente. El acto premeditado y el acto espontáneo puede que tengan tanto de voluntario como de accidental...


noviembre 23, 2011

La penúltima consecuencia


Amo a los que fueron capaces de llegar a la penúltima consecuencia y volver para contarlo.

Por ejemplo, los sobrerrealistas (surrealistas)